La Alianza del Pacífico: aquella vieja fórmula que se repite

Por Agustin Prado

Lo heterogéneo es, quizás, el signo distintivo de nuestra América Latina para con el mundo. Distintas composiciones socio-económicos, como así también, las enormes desigualdades que acarreamos, van generando un marco fragmentario. Si el desafío para Venezuela, Argentina, Bolivia o Brasil es la de una América integrada desde lo económico y social a partir de un bloque común, en el Pacífico, por el contrario, donde geográficamente encontramos gobiernos conservadores en lo político y liberales en lo económico, hay una suerte de propensión a repetir las fórmulas de antaño; aquella “política del garrote” norteamericana en la cual Latinoamérica quedó subsumida a ser el jardín trasero del país del norte. La materialización concretada de esta política liberal es la Alianza del Pacífico (2011), un bloque que se presenta como la contracara, sobre todo, a los países de la Alianza Bolivariana.

Lo que es necesario preguntarnos es cuáles son los intereses subyacentes en la Alianza del Pacífico y cuales los del ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América). En el caso de esta última lo que vamos a encontrar es una perspectiva emancipatoria, es decir, el poder desde arriba –el poder Estatal- conectado a través de los movimientos sociales para con el pueblo. Si hay algo novedoso en el llamado socialismo del siglo XXI es la importancia de los movimientos sociales como fuerzas anti-imperialistas; estos movimientos sociales, en los años `90 sobre todo, se presentaron como pequeñas respiros a un neoliberalismo que parecía comerse todo. El proyecto del Pacífico en el cual participan países como Chile, Colombia, México y Perú, encontramos un intento a volver a aquella formula librecambista y dependiente para con el norte.

Si bien los cambios que se dan con el cambio de siglo fueron enormemente substanciales, hay todavía claros agentes del imperialismo que buscan mantener un fantasmal esquema de dominación. El golpe al ALCA (Alianza de Libre Comercio de las Américas) fue signo del cambio de época pero siempre está latente el retroceso y es por eso que el desafío fundamental para los que abogan por la emancipación y la independencia real, es decir, la económica que haya siempre detrás una concientización efectiva sobre lo que somos pero, también, a dónde podemos ir analizando variables. La memoria es un atributo que hace a la nobleza de los pueblos pero siempre habrá quienes intentarán por viento y marea incurrir a los olvidos.

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