Judicialización de la política

Por Azul Dragone

El último jueves de Junio nos convocó la política y la justicia en el aula magna de la UNCO. Marcelo Medrano, reconocido abogado en DDHH de la región, junto a Graciana Peñafort, abogada constitucionalista, y Lucas Arrimada investigador y profesor de derecho; invitaron a la audiencia a pensar en la verdadera relación del Poder Judicial y la política. 

“Pensemos la política como producción y aumento de vida” decía Medrano, luego de haber manifestado su apoyo a Noemí Labrune por los hechos intimidatorios sucedidos en su hogar.

El Poder Judicial es uno de los tres poderes del Estado republicano, encargado de aplicar las normas que rigen en la sociedad a casos concretos para dirimir conflictos entre particulares o entre ellos y el Estado. La realidad es que, como todo poder del Estado, es un absurdo pensarlo neutro o apolítico, por el simple hecho de que los derechos son expresiones políticas, como así también las interpretaciones y selecciones de causas en el ámbito judicial.

El abogado regional sostuvo que el Poder Judicial tiene que vivir los Derechos Humanos desde adentro aspirando a la igualdad real, recordando que los mismos son producto de conquistas sociales y que garantizan nuestros derechos sobre todo frente al Estado. “Los que tienen se procuran sólos sus derechos, el Estado debe procurárselos a quienes no tienen”; es por esto que quienes trabajan en la justicia deben tomar la decisión política de ejecutar los Derechos Humanos.

Por último, muy emocionado, Medrano pidió a lxs presentes que confiaran y apoyaran a lxs jóvenes y que si éstos no estaban siendo parte de la política actual, quizás es porque las formas de hacer política ha quedado obsoletas; y no así porque ellxs se desinteresen por nuestra sociedad.

En un segundo momento tomó la palabra la Dra. Peñafort, conocida abogada por haber defendido a Cristina Fernández de Kirchner. Ella se definió como “abogada y militante”, considerando además falsa la neutralidad del Poder Judicial porque hacer justicia es “tomar posición frente a la verdad”. Los DDHH son derechos reconocidos por el Estado, no creados por éste, pues todxs nacemos ostentándolos. El problema, según Peñafort, es que el Estado no los reconoce por completo y esto tiene que ver con la mala utilización de la libertad de conciencia de quienes se encuentran en los tres poderes, ya que, la moral (con todos sus prejuicios) se contraponen con los derechos.

Pero el mayor problema que determinó en la relación de la justicia “neutra” y la política demonizada se vislumbró en las 2 fases políticas desarrolladas: la fase arquitectónica y la fase agonal. En la primera se lleva a cabo la transformación de la realidad y es donde debiera estar el Poder Judicial; mientras que la segunda es la búsqueda de mantener el poder y protegerse a sí mismo, que es donde se encuentra hoy en día la justicia siendo totalmente maleable a conveniencia de quien tiene más. “Cuando le pones precio a un derecho puede aparecer alguien que te lo pague”, sentenció Peñafort, “y que un derecho se transforme en mercancía es muy peligroso”.

Finalmente, Lucas Arrimada en un tono más distendido y tomando las primeras palabras de Marcelo, dijo “creo que hay que hacer política con amor; pero estando preparados para enfrentarnos a aquellos que gobiernan con el odio a nivel mundial”, odio que relaciona a la amenaza de derechos adquiridos y la creación de nuevos enemigos.

El poder judicial al encontrarse en la etapa agonal, siempre tuvo como enemigo al trabajador, a la mujer, a los pueblos originarios. “El poder judicial es un enemigo declarado de la clase trabajadora y de los pobres” que siempre estuvo a merced del beneficio de los poderes concentrados en detrimento de los DDHH.

Según Arrimada, la solución para mejorar el Poder Judicial es la política. Citando a Petraqui “los jueces son políticos y no lo saben”, dice todo lo contrario “para mi los jueces son políticos y lo saben, los jueces no son cangrejos son camaleones, mutan, se acomodan” haciendo alusión a que hasta su designación es por medio del poder político, es por esto que necesitamos un Consejo de la Magistratura democrático q elija a lxs jueces que realmente defiendan los derechos de las personas. Y esto no va a suceder hasta que no haya una política que forme jueces para ello.

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