Hebe. La dignidad latente

Tras la masiva y contundente movilización en apoyo a Hebe de Bonafini, la justicia dio marcha atrás con su pedido de detención. De esta manera, la luchadora por los Derechos Humanos y titular de Madres de Plaza de Mayo se presentará a declarar en los próximos días en la causa Sueños Compartidos.

Sin embargo, no acudirá por la fuerza ni detenida como quería la derecha rancia. Irá acompañada de miles y miles a lo largo del país y del planeta, y por propia voluntad, para que de una vez por todas se termine la persecución que pesa, no sólo sobre su figura, sino sobre su lucha y su dignidad.

Hebe es Grande. Y en esa fuerza que tiene y transmite nos da impulso a enfrentar las operaciones políticas. Hebe no se calla y nos recuerda día a día, ronda a ronda, que la justicia es un nido que cobija al poder económico y al mediático. Pero también, y quizás esta sea una de sus grandes cualidades, nos enseña hace muchos años que a ese poder se le gana con convicción y coraje.

La persecución a la titular de Madres es, precisamente, una persecución a su causa cotidiana. Las operaciones contra la bandera de los Derechos Humanos, de Memoria, Verdad y Justicia, están a la orden del día. Titulares, editoriales, comentarios al pasar, en busca de una supuesta reconciliación que no es ni más ni menos que dejar libres a los genocidas. Reacciones de la reacción que apuntan a allanarle el camino a los cómplices civiles y empresariales de la dictadura y del plan económico de Martínez de Hoz. Apellidos que hoy son gobierno y que arman estas movidas porque, después de mucho tiempo y de mucha impunidad, tuvieron miedo de ir en cana.

Hebe, con 88 años, nos vuelve a tirar en la cara que la dicotomía siempre fue, es y será “oxidarse o resistir”. Y nos vuelve a recordar, aún a los más convencidos, que “el juez no es Dios” y que a la derecha se le para la mano juntos y en la calle.

Por eso, hoy más que nunca reafirmamos que no es momento de quedarse en casa, sentado en el sillón y en remera como quiere Mauricio. Tampoco es tiempo de deprimirse ni de militar por Facebook. Salí, participá, preguntá. Si no aprendemos de nuestras Madres, no aprendemos más. Hoy más que nunca, Hebe, carajo!

 

Equipo de Prensa Mano a Mano Noticias

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