Haddad al gobierno, Lula al poder

Finalmente, este viernes el Supremo Tribunal Federal de Brasil proscribió a Lula Da Silva. Una medida predecible si tenemos en cuenta las encuestas que vaticinan la victoria del líder de las mayorías frente al ex militar y ultraderechista Jair Bolsonaro en la elecciones de octubre, pero sobre todo, si entendemos el giro a la derecha que vive el continente.

Esto reafirma una tesis: la derecha no duda sino que actúa y, menos que menos es democrática. Como viene sucediendo en el contexto latinoamericano bajo el juego del lawfare, se han destituido a los líderes de los movimientos populares en el gobierno como fue el caso de Mel Zelaya en Honduras en el 2009, el de Fernando Lugo en Paraguay en 2012 el de la misma Dilma Rousseff a mediados del 2016.

Con este formato, las derechas han podido perfeccionar y actualizar sus tácticas antidemocráticas y destituyentes en pos de resguardar sus privilegios, pero al mismo tiempo, venderse como los garantes de la lucha contra la corrupción y limpiar su propia imagen. Así, el poder militar con el que contaban años anteriores ha sido remplazado por el poder judicial. Sin duda, los tiempos cambian pero su contenido sigue siendo el mismo.

Ahora bien, ante este panorama el Partido de los Trabajadores (PT) queda cada vez con menos margen para definir la estrategia política a seguir de cara a las elecciones del 7 de octubre. Ya con Lula sin chance alguna, el nombre que suena con fuerza para enfrentar al candidato del Partido Social Liberal, es el ex alcalde de San

Pablo, Fernando Haddad. Un candidato extraído del propio núcleo del PT.

Queda por ver ahora el juego de alianzas que hará el partido hacia izquierda y derecha, y si Haddad heredará automáticamente los votos de Lula.

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