Guillermo Pereyra y el cuento de la criada

Por Nadia Guerrero

Hace unos días atrás el senador y gremialista Guillermo Pereyra, luego de reunirse con diferentes grupos a favor y en contra de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, la cual obtuvo media sanción en diputados, había declarado encontrarse “indeciso” acerca de cuál sería su voto a la hora de tratarse dicho proyecto en el senado. Pero ayer presentó un proyecto en paralelo, que busca iniciar el trámite de adopción desde el embarazo. Los argumentos utilizados para respaldar dicho proyecto no dejan de sorprender a quienes consideramos que nuestros cuerpos siguen siendo territorios de conquistas, y esto lo reafirma: “El Estado debe ayudar a salir a las mujeres de esta situación en la cual no quieren estar, pero el aborto legal no es una opción”

Al sostener esto, nos deja muy claro que su decisión está lejos de ser “indecisa”, y consideramos que su voto será en contra de la ampliación de nuestros derechos.

En cuanto al desarrollo del proyecto presentado por el  senador Guillermo Pereyra, establece que: “Las mujeres casadas tendrán que pedir la autorización de sus maridos para acceder al trámite, Y que  las niñas menores de 13 años deberán ser autorizadas por un padre o tutor, y que mujeres embarazadas producto de una violación, lo podrán hacer mediante una “declaración jurada ante el profesional de la salud que intervenga en dicha situación”

En tan solo 5 párrafos creí estar viviendo en el año 1900, pero no!! Tengo el desagrado de leerlo hoy 2018. Tiempo atrás, y no hace un siglo que las mujeres debíamos pedir permiso al conyugue o al padre para salir de nuestras casas, para trabajar, no podíamos pelear por la tenencia de los hijxs ya que solo pertenecían al padre, tampoco podíamos decidir cuándo ser madre, perdón, eso aun lo decide otro. La cruda verdad es que tenemos que esperar a que el día 8 de agosto del corriente año, las senadoras y los senadores aprueben una ley que nos permitirá decidir ser o no ser madres, para no seguir muriendo en la clandestinidad.

Luego de leer el titulo y los argumentos del proyecto del senador Pereyra no puedo dejar de compararlo con “El cuento de la criada” de  Margaret Atwood, si bien este es una novela futurista, también es una manera de denunciar el control que se tiene sobre las mujeres; no solo sobre nuestra vida, sino también sobre la función reproductiva.

Para quienes no conocen el libro o la adaptación en formato de serie de televisión, la cual recomiendo que vean, les resumiré un poco de que trata la historia. “…Luego de sucesos de guerras, el mundo adopta una estructura de una sociedad patriarcal y arcaica, donde las mujeres son relegadas al papel de esposa, madre y ama de casa. Todas sometidas a un Comandante (hombre). Las Esposas solo deben cuidar a los hijos y son ayudadas por Marthas, que se ocupan de las labores de la casa, mientras que las Criadas son mujeres que no tienen ningún derecho o control sobre su cuerpo, cuya única misión es engendrar hijos para los comandantes, que luego serán cuidados por las Esposas. Al no tener poder de decisión sobre su cuerpo, si se niegan a cumplir su rol o no pueden concebir, son castigadas con la muerte. Todo el relato es contado a traves de una criada llamada Defred, haciendo alusión a que le pertenece a un comandante que se llama Fred, quitándole así toda conciencia individual. Este régimen controla hasta en lo más mínimo los detalles de la vida de las mujeres, su alimentación, su vestimenta e incluso su actividad sexual”.

Ahora bien, en qué se diferencia una novela de ciencia ficción de la realidad que vivimos? El proyecto del senador Pereyra deja en claro que somos esclavas , envases, incubadoras desechables, porque somos mujeres cuyo único fin en esta vida; es el de parir. Que importa lo que atraviesan nuestros cuerpos, nuestra mente, en ningún momento se plantea preguntarnos qué queremos, nos obligan a ser madres y a regalar el producto de un embarazo no deseado como si fuera una mercancía. Siempre es lo mismo a lo largo de la historia seguimos siendo objeto.

Me pregunto si fuera a la inversa,  si ellos fueran los que se embarazan y los  que deben parir; seguirían presentando proyectos vacios sobre cómo vivir, vestir o cuando ser “padres” o que hacer con dicho bebe (y cuando digo bebe, me refiero a cuando sale del vientre materno totalmente formado). En vez de seguir sometiéndonos podrían dejar de opinar, y darnos el espacio que merecemos.

Somos víctimas de un sistema que parece temer a la mujer libre, a nuestra sexualidad, y lo digo porque se han adueñado hasta del goce, las mujeres no podemos tener sexo y gozar, porque si no nos rotulan de putas. Nos limitan en la vestimenta cada vez que argumentan que somos violadas y abusadas por como vestimos. Y hasta se meten en nuestra alimentación riéndose y usando la publicidad para atacar a los cuerpos gordos, porque para ellos ser mujer y tener panza, no es parte de lo natural.

Duele mucho tener que encontrarse con proyectos como el de “adopción desde el embarazo”, porque da cuenta de que no han comprendido nada sobre lo que se expuso durante un mes en comisión en diputados. Las mujeres y los cuerpos gestantes no queremos que sigan decidiendo por nosotras y sobre nuestros cuerpos, queremos ser libres de decidir!!! Sin tener que terminar presa, o morir por ello.

Me gustaría que el senador Guillermo Pereyra antes de votar en contra ya sea por su argumento de que: “La vida es un don de Dios que, por su carácter sagrado, debe ser respetada.”  Recuerde que aquí no se trata de anteponer su cosmovisión por sobre una decisión política, el aborto existe y como dijo la escritora Luciana Peker, es legal por causal. Si no podemos decidir sobre nuestro cuerpo, seguimos siendo ciudadanas de segunda, que pese a tener derecho a voto, derecho que conseguimos luchando porque a nosotras, nadie nos regalo nada, somos discriminadas por no contar con un derecho tan normal para usted que es hombre, pero tan ajeno a nuestra realidad por ser mujeres; como es el derecho a decidir.

No quiero dejar afuera de esta nota, su aseveración sobre lo que usted realmente piensa del aborto: “El planteo que a nivel social se presenta como una dicotomía entre ‘aborto legal’ o ‘aborto clandestino’ es falaz”. Falaz, es lo que usted ha hecho, al proclamarse “indeciso” y luego presentar dicho proyecto donde no hace otra cosa que atacar a nuestros cuerpos, argumentando que “el aborto legal no es una opción”. Es cierto que no deberíamos tener que hablar de legal o ilegal, pero la realidad de la urgencia  de la existencia social del aborto, los obliga a ustedes como representantes del pueblo a dar respuestas.

Queremos derechos no imposiciones, y ser madre o no serlo es una decisión personal, que sólo las mujeres y los cuerpos gestantes deberíamos poder tomar. Le pedimos como representante del pueblo, vote a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, no solo por que ampliara nuestros derechos, sino también porque dejaremos de movernos como delincuentes para conseguir misoprostol, o profesionales de la salud que nos ayuden y no terminen en la cárcel por hacerlo, no queremos ni una muerta mas por abortar, queremos los mismos derechos a la libertad, a la salud y a la vida que usted tiene por ser persona, se lo pedimos por todas nuestras compañeras que murieron en la clandestinidad, por no poder pagar una aborto seguro en una clínica privada o por no poder buscar ayuda  en un hospital.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *