Gastón Ungar fue denunciado por violencia de género

El ex dirigente del Partido Justicialista había sido expulsado de la organización La Jauretche por sus mismas compañeras el pasado agosto. En septiembre se radicó una denuncia de cinco mujeres por violencia de género. Aseguran que hay más víctimas que no quieren o temen hacer la denuncia y aún esperan una respuesta del bloque de diputados de este partido.

Mediante una entrevista brindada al Diario Río Negro, un grupo de cinco mujeres dio a conocer públicamente la denuncia realizada ante la justicia el pasado 28 de Septiembre hacia el ex dirigente del Partido Justicialista Gastón Ungar, enmarcada en la Ley Provincial 2786 “Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”. El expediente tramita por ante el Juzgado Civil, Comercial y de Minería Nro. 4 de Neuquén. La jueza ha dispuesto desde esa misma fecha, medidas cautelares consistentes en la prohibición de acercamiento del denunciado respecto de las denunciadas y el cese de todos los actos de perturbación e intimidación hacia las mismas.

Gastón Ungar fue candidato a intendente de la ciudad de Neuquén del Frente para la Victoria en el año 2015 y pre-candidato a concejal por el PJ en las internas celebradas en Julio de 2017. A su vez, se presentaba como dirigente de “La Jauretche, Corriente Peronista”. El pasado 10 de agosto, mediante un comunicado publicado en las redes sociales de esta organización política, tres mujeres manifiestan la decisión de expulsar al líder del espacio. “Hemos podido reconocer más de 15 años de manipulación, extorsión y dominación, sobre nuestras vidas personales y políticas (…)Muchas y muchos de nosotras/os hemos sostenido durante años lazos de lealtad hacia él que sólo han perpetuado una construcción perversa basada en un poder levantado sobre el menoscabo más monstruoso que se pueda hacer sobre la integridad psíquica y moral de las personas.”, afirman en dicho escrito.

La denuncia está basada en el hecho de que Ungar ha abusado de su poder como conductor de una organización ejerciendo y sosteniendo su liderazgo mediante violencia institucional, simbólica, económica y sexual. “Nosotras no estamos denunciando situaciones individuales, sino un modus operandi mediante el cual una persona destruye, mediante violencias de todo tipo, la integridad psíquica de quienes lo rodean y de esta forma genera mantos de silencio y falsas complicidades para avalar el abuso”, sostienen las denunciantes

Tres de las cinco mujeres, varios años menores que Ungar, militaban con él desde los 15 años, cuando este era dirigente universitario y rememoran que estas situaciones comenzaron en aquella época cuando él se presentaba como un amigo, un hermano o un padre al que tenerle confianza e iba de a poco entrometiéndose en todos los aspectos de sus vidas.

La violencia fue incrementándose y se perpetuó durante 15 años, sumando otras víctimas, mediante diferentes técnicas de manipulación que incluyeron sometimiento económico –el denunciado hacía creer a las víctimas que su estabilidad laboral dependía de él y las amenazaba con ello- hostigamiento –mediante frases recurrentes el denunciado ejercía miedo a hablar; “mirá que yo me entero de todo”, “soy el referente, no podés hablar mal de mí”, “soy el único que te puede ayudar”, “con vos tengo una relación especial, que no tengo con nadie más, por favor, vos no me traiciones, vos no”- violencia simbólica – haciendo sentir culpables a sus compañeras por cualquier incidente o inconveniente que pudiera surgir mediante la humillación pública, resaltando que “no servís para nada”, “no la ves”, “no me tenés que hacer enojar, tenés que cuidarme”- y violencia sexual – utilizando la seducción, inventando historias de amor para seguir sosteniendo la pretendida lealtad y coartando las relaciones políticas y amistad con las víctimas, hostigando y difamando, si éstas no le correspondían.

Con el pasar del tiempo, las situaciones de violencia fueron variando pero siempre se mantuvo un pacto de silencio entre el denunciado y cada una de las víctimas. “El día que una de nosotras no aguantó más y se decidió a hablar con otra, siempre creyendo que la situación era individual, se rompió por primera vez este pacto tácito y se empezó a visualizar la telaraña” afirman las denunciantes.

En el comunicado que aquel día se realizó mediante las redes sociales, expresaron La política no tiene nada que ver con la psicopatía, la arrogancia, la manipulación y la extorsión. Hemos sido, nosotras, víctimas de sabotajes, menosprecio y abuso de poder. “Entendemos que nuestro caso no es aislado, que esto sucede a diario y en muchas instituciones, por lo que decidimos que no somos nosotras quienes nos debemos alejar de la política, sino la política limpiarse de este tipo de prácticas”. Por lo tanto, la conducción de La Jauretche lo que hizo no fue partirse ni desmembrarse sino que se expulsó únicamente a esta persona.

Saben que son más de cinco las víctimas de eta situación, pero no todas están pasando por un momento de sus vidas en que se atrevan a realizar una denuncia. “La situación de ir a la justicia no es fácil, es volver a revivir muchas cosas para las que no siempre se está preparada y lamentablemente la re-victimización es constante” narran, y agregan que los testimonios tanto de mujeres como de varones que hayan sido violentados por Ungar suman mucho, “aunque no sean ante la justicia, aunque no sean con nombre y apellido, hoy las redes nos ayudan mucho y cada relato brinda legitimidad porque lamentablemente estamos en un momento donde la palabra de las mujeres es ninguneada o se nos tilda de resentidas y trepadoras”.

Respecto de las autoridades del partido, las denunciantes afirman que recibieron apoyo del presidente interino Darío Martínez pero que no contaron con ninguna manifestación del bloque de Diputados Provinciales que es el espacio de dependencia laboral de Ungar. Salvo en el caso de la Diputada Ayelén Gutierrez quien se expresó a favor de las denunciantes y pidió en conjunto con el frente de mujeres Empoderadas la desafectación del denunciado, los restantes miembros del bloque no se han pronunciado. “El bloque ha sido notificado formalmente sobre la denuncia y las medidas dispuestas pero lamentablemente aún seguimos esperando su definición, que parece haber sido dar apoyo a Ungar, porque en esta situación, callar es ser cómplice”, manifiestan en función de la manifestación colectiva que esperan del bloque.

Si bien la denuncia ante la justicia fue realizada hace tres meses, las denunciantes no habían dado a conocer este tema en los medios masivos esperando una respuesta judicial, “pero al darnos cuenta que tardará en llegar, y sabiendo que este hombre sigue actuando, sabiendo que hay víctimas que aún no hablan, nos parece importante difundirlo. Hasta ayer, era un tema que estaba sólo en manos de la justicia formal, hoy lo hacemos público. Entendemos que cuando un caso de violencia se saca a la luz, ya no está sólo en nuestras manos ni en las manos de la justicia formal, sino en manos de la justicia popular, el reclamo ya no es más sólo nuestro, lo hacemos de todas y de todos”.

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