Frida Kahlo: entre la ceja y el bigote

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderones, hoy en día algo así como la virgen María para el feminismo y para los artistas posmodernos. Sin embargo, así como se ha vuelto un ícono de culto para algunos, también se ha hecho de un buen número de detractores. La pregunta es ¿es realmente tan buena para ser considerada un ícono? ¿Su obra está sobrevalorada como afirman algunos intelectuales de internet? Descubrámoslo.

Primero me gustaría aclarar por qué se la considera feminista aun cuando su relación con Diego Rivera parecía más como la típica relación de la mujer mártir, golpeada y engañada que aun así ama a su captor. Es cierto que su relación con Diego estaba lejos de ser ideal; sin embargo, el carácter de la pintora va más allá de su rol como esposa y sería simplón que dejemos de lado otros rasgos valiosos de su carácter solo por eso.

Por ejemplo, sí es un poco exagerado decir que redefinió el concepto de belleza sólo por el hecho de no depilarse el vello facial, sin mostrar algún tipo de inseguridad o frustración al respecto. Aunque, en mi opinión, sí constituye un acto de rebeldía y valor en un mundo en el que la regla general es que todos estemos inseguros con nuestro aspecto. No digo que sea un ejemplo a seguir, para todos en todo momento, pero si podríamos aprender algo al respecto.

En cuanto a su vestimenta y estilo, también considero valioso que se haya atrevido a usar trajes típicos de pueblos indígenas en un país invadido por la cultura estadounidense y no solo eso, sino que los haya puesto en el ojo de la moda del mundo al ser la portada de la revista Vogue en 1937.

Hablemos de sus pinturas. Quizá la detractora más férrea de Frida es la hija de Diego Rivera, quien afirma:”Yo sé de pintura así que puedo criticar. No me gusta nada de la obra de Frida Kahlo, porque es un trabajo sin técnica ni oficio, con una temática muy agresiva. No era buena pintora”. Además, ha descrito la obra de la artista como “repetitiva” “no creativa” y se ha referido a la pintora como “ícono de la decadencia”. No obstante, en su tiempo Frida fue aplaudida por artistas de la talla de Pablo Picasso, Vasili Kandinsky, André Bretón y Marcel Duchamp. Además de que su autorretrato “El marco” (1938) fue la primera obra de un artista mexicano comprada por el museo de Louvre. Así que al parecer algo de artista sí tenía.

Como conclusión, desde el punto de vista artístico, creo que si bien es cierto que los cuadros de Frida no contienen la técnica y pureza de otros grandes pintores, quizá sea esa sencillez de simbolismo y técnica lo que hace que el público en general se identifique más fácilmente y que la obra pueda transmitir el sentimiento puesto en cada uno de sus cuadros. Por otra parte, es cierto que el marketing y los medios masivos de comunicación han hecho de Frida un ícono comercial equiparable a lo que pasó con la figura del “Che” Guevara, pero no por eso debemos de olvidar que se trata de un ser humano y como tal no se debería idealizar ni satanizar.

 

Jaher

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