Fondo Federal Solidario y el rol del Estado

Por Néstor Fernández[1]

Históricamente, la recaudación generada por los derechos de exportaciones era absorbida por el Tesoro Nacional y no formaban parte de los recursos coparticipables. En el año 2009,  producto de una profunda crisis por disputas distributivas, se creó un fondo coparticipable de impuestos por el derecho a exportar ciertos productos, siendo una excepción a lo establecido en dicha materia[2]. Así nace el Fondo Federal Solidario, conocido vulgarmente como Fondo de la Soja o Fondo Sojero.

El Fondo Federal Solidario estaba constituido por el 30% de la recaudación en concepto de derechos de exportación de granos y el 27% de harinas y aceites de soja.El mismo era distribuido  entre las provincias, los municipios y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta semana el Ministro de Economía de la República Argentina anunció su suspensión, que para el conjunto de la Provincia de Neuquén y los Municipios que la integran genera una merma de recursos del orden de los 318 millones de pesos. Es decir, el destino solidarioproveniente del reparto de recursos de origen nacional para reforzar los presupuestos destinados a infraestructura (sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda y vial en ámbitos urbanos y rurales) en cada una de las Provincias y Municipios adherentes[3], ha sido sustituidoseguramentepor una nueva finalidad prioritaria en la programación de las erogaciones nacionales, como atender servicios de Deuda que han ido tomando un protagonismo central en los últimos dos años.

Hemos escuchado hablar desde la ortodoxia económica sobre la necesidad de retribuir a los factores productivos en relación al esfuerzo que realizan en la generación de riqueza, haciendo en este sentido un culto al esfuerzo y al merecimiento. Podríamos usar esta misma línea meritocrática de argumentación para justificarla  aplicación de retenciones a los bienes exportables que,  en virtud que un precio internacional alto y un tipo de cambio favorable que hace que ese precio internacional sea mayor al del mercado interno, el beneficio obtenido por los exportadores no implicó ningún esfuerzo adicional en la producción de dicho bien y solamente refleja condiciones favorables del mercado.Es decir, si no hay algún mecanismo de redistribución, se apropia de una porción de riqueza que no ha generado.

Un segundo aspecto a tener en cuenta es que el productor intentará equiparar el precio de venta interno con el precio internacional multiplicado por el tipo de cambio,o sea el equivalente en pesos al precio dolarizado. Por dicho motivo, internamente subirán los precios domésticos hasta ese valor de exportación, ya que sino el productor no querrá abastecer el consumo interno, preferirá exportar por resultarle más rentable. Las retenciones a las exportaciones también cumplen la función de disminuir el precio que recibe el productor por sus exportaciones y se acerque al precio de equilibrio interno,  protegiendo de esa manera al consumidor local de dicho bien.

Por último, la aplicación de una retención a las exportaciones de un bien especifico (como la soja), hace que la rentabilidad relativa de su producción caiga, desalentando de esta manera el monocultivo con todas las desventajas que implican una economía de este tipo[4].

Podemos concluir que la retención a las exportaciones no solamente tiene objetivosrecaudatorios fiscales, sino que incentiva la diversificación de la producción y desacelera los procesos inflacionarios al evitar el impacto pleno de los precios internacionales y amortiguar el traslado directo a la economía doméstica de los procesos devaluatorios. Adicionalmente, si con lo recaudado el fisco crea mecanismos que favorecen el financiamiento en infraestructura de manera federal y condiciones para incentivar la industrialización del país,la medida tienen un fuerte impacto redistributivo y de cuidado de los recursos nacionales.

La lógica redistributiva desapareció a partir de la asunción del gobierno de Cambiemos: se quitaron retenciones a la exportación de algunos bienes y para el caso de la soja se estableció un programa de disminución de la alícuota en forma gradual. Esto último generó que los productores no liquiden sus cosechas hasta que la alícuota baje, ya que cuentan con recursos que le permiten dicha especulación. La quita de retenciones, en un país productor de alimentos como el nuestro, produjo un aumento en los precios domésticos de bienes de primera necesidad y disminuyó los ingresos recaudados,provocando un déficit que justificó el ajuste en las cuentas públicas con medidas tales como bajar las erogaciones en salarios estatales, jubilaciones, educación, salud, proyectos de quite del porcentaje de zona desfavorable en las asignaciones familiares, entre otras, y en esta última etapa la suspensión del Fondo Federal Solidario.

De esta manera, el proceso que comenzó con el falso slogan “todos somos el campo”y cuyo primer hito fue aquel voto “no positivo”, tuvo un efecto redistributivo con la creación del Fondo Sojero que incluía como beneficiarios de estos excedentes a territorios alejados del núcleo más rico del país. Lamentablemente, las últimas medidas tomadas por el gobierno nacional prácticamente cierran un ciclo que comenzó con la baja escalonada de las alícuotas de retenciones, siguió con la eliminación de las mismas y continuará con la reprogramación del descenso programado.

Para la provincia de Neuquén y sus municipios el impacto posiblemente no sea tan profundo como en otras jurisdicciones, ya quela pérdida de ingresos por la eliminación del Fondo Sojero se ve más que compensada por el incremento en el ingreso producto de las regalías por hidrocarburos. En el primer cuatrimestre del año el aumento de ingresos por regalías por gas fue de un 64.30% en relación al mismo periodo del año anterior, explicada prácticamente en su totalidad por el aumento del precio internacional y las devaluaciones, toda vez que la producción solo aumento un 6.20% realizando la misma comparación temporal[5].

La aplicación de retenciones a la exportación de productos primarios, especialmente de aquellos que se producen en la pampa húmeda, tienen un efecto altamente federal y redistributivo de manera progresiva. Por el contrario, medidas como la devaluación, desregulación y eliminación de programas de infraestructura, van en sentido opuesto, favoreciendo la concentración de la riqueza. La disyuntiva entonces es clara: un Estado que premia un  supuesto mérito,  o un Estado que priorice la justicia social.

 

[1]Contador Público. Docente, investigador y Secretario de Hacienda de la Universidad Nacional del Comahue.

[2]En el decreto de creación, la Presidenta decía: “Los derechos de exportación constituyen recursos exclusivos de la Nación según lo establece la Constitución de la Nación Argentina. Sin embargo, no existen obstáculos para que, con carácter excepcional, se tomen medidas que persigan alcanzar un impacto positivo y genuino sobre la actividad económica de las distintas regiones del país”.

[3]Queda expresamente prohibido utilizar las sumas de dicho fondo, para el financiamiento de gastos corrientes.

[4]Desertificación de los suelo, escasez de otros bienes, impermeabilización de los terrenos e inundaciones, etc.

[5] Cálculo realizado en base a datos tomados de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de Neuquén

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