Flexibilización para los petroleros de Chubut

por Gerardo Burton
La adenda que firmó el senador nacional y jefe del sindicato petrolero Guillermo Pereyra para los trabajadores de la Cuenca Neuquina, llegará en mayo a Chubut y Santa Cruz, donde se extrae la mayor cantidad de petróleo del país. Esta semana está prevista una reunión en Buenos Aires entre representantes del gobierno de Mario Das Neves, los sindicatos conducidos por Jorge Loma Ávila y las principales empresas que operan en la zona, entre ellas Pan American Energy de la familia Bulgheroni. British Petroleum y CNOOC, que tiene concesionado el yacimiento Cerro Dragón.
El gobierno de Mauricio Macri tiene la intención de aplicar en un yacimiento convencional las condiciones pactadas hace un tiempo para Vaca Muerta, donde se modificó el convenio colectivo de trabajo con la excusa de adaptar el régimen laboral a las tareas en los no convencionales. Así se suprimieron las horas taxi, que cubren el trayecto entre el domicilio y el campo; las viandas y otros adicionales que, sumados, son un porcentaje significativo del sueldo. Las empresas quieren pagar “sólo las horas dedicadas al trabajo concreto”.
La idea del equipo de Aranguren es firmar con Chubut y luego avanzar con Santa Cruz, de manera de lograr más rápidamente el acuerdo. La novedad es que Pereyra justificó la adenda porque se trataba de actividades distintas en explotaciones no convencionales, que no se realizaban cuando se firmó el convenio anterior. Y la aceptación de Chubut para participar de las conversaciones está directamente relacionada con el disgusto de Das Neves por el anuncio de que Neuquén llevaría el 90 por ciento de las inversiones programadas en el plan energético para el desarrollo hidrocarburífero para los próximos años, en especial para la exploración y producción de gas.
El método de negociación que estableció el macrismo con las provincias petroleras -pactar de manera individual condiciones e inversiones- disolvió en los hechos el poder de la Ofephi -Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos-, que en los últimos años -prácticamente desde el menemismo- actuó como una suerte de OPEP interna. Su papel fue fundamental, por ejemplo, cuando el gobierno de Cristina Fernández recuperó el paquete accionario de YPF de manos de Repsol en 2012 y creó por ley 26714 de mayo de ese año el Consejo Federal de Hidrocarburos, que en la práctica ponía a Ofephi en un papel institucional para la definición de políticas en materia energética.
Desde diciembre de 2015 se descartó el concepto de “soberanía energética”, y coincidió con la paralización del sector -tanto en convencionales como en no convencionales-  hasta el reciente (re)lanzamiento de las inversiones en Vaca Muerta. Esto se pudo lograr cuando Pereyra, Aranguren y las empresas firmaron la adenda, que en los hechos pulverizaba el convenio colectivo de trabajo vigente.
Según los voceros periodísticos de las empresas (el diario La Nación, por caso) “el nuevo marco laboral mejorará el costo del empleo en todos los campos de la provincia, incluido Cerro Dragón, el mayor yacimiento petrolero del país, a cargo de Pan American Energy (PAE)”.
En un artículo publicado en ese diario, es afirma que “la adenda es un reclamo extendido en el sector empresario. Contempla la aplicación de diversos cambios para los trabajadores que, según la mirada del sector privado, aumentarán su productividad”.
En las negociaciones ya iniciadas participaron el ministro de Energía, Juan José Aranguren , funcionarios de las carteras de Interior y Trabajo, de la provincia de Chubut y de la intendencia de Comodoro Rivadavia, y los referentes de las mayores empresas del país: Miguel Gutiérrez (presidente de YPF), Marcos Bulgheroni (director ejecutivo de PAE), Carlos Ormachea (CEO de Tecpetrol) y representantes de EnapSipetrol.
Ávila, que siempre se expresó contrario a la adenda y a la forma de negociarla en Neuquén, anticipó su aceptación porque “no estamos en condiciones de exigir” y exigió que “se respeten los acuerdos”.
En Comodoro Rivadavia hubo más de 1.400 despidos en el año, una situación que se agravó con la crisis desatada luego de las inundaciones que destrozaron la ciudad en las pasadas semanas.
Ávila se refirió a la firma del convenio en Neuquén como antecedente de las negociaciones entabladas ahora. Dado que “todavía no se puede aplicar”, afirmó que el sector empresario y el gobierno “nos necesitan a nosotros para ver si se acomodan ellos”.
En este contexto, la semana pasada el gobierno nacional juntó las cabezas de 19 gobernadores para que suscribieran el acuerdo federal energético en el cual, pese a reconocer a las provincias el dominio originario de los recursos, la Nación retiene la facultad para fijar la política en la materia. Del anterior Consejo Federal de Hidrocarburos del kirchnerismo habrá sólo un Consejo Federal de Energía que tendrá carácter consultivo. De la Ofephi, ni noticias.
El plan contempla compromisos entre la Nación y las provincias para “establecer mecanismos de coordinación para la formulación y la ejecución de la política energética con el objetivo de avanzar hacia un sector energético más confiable, inclusivo, competitivo y ambientalmente sostenible”.

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