Es la energía, estúpido

El Comahue nació a la luz pública del país como región exclusivamente energética cuando las represas sobre los ríos Neuquén y Limay se hicieron posibles. La hidroelectricidad fue su carta de ciudadanía en tres décadas. Tras el viaje de Macri a China, volvió a discutirse Chihuido I, con el agregado de una central nuclear en Río Negro y el condicionamiento chino para que Argentina cumpla con los compromisos por las dos centrales proyectadas en Santa Cruz. Y ahora, después de un año y medio de parálisis, también vuelve Vaca Muerta.

Gerardo Burton

geburt@gmail.com

La región Comahue salió al escenario nacional cuando el complejo Chocón-Cerros Colorados abandonó los papeles y los tableros de proyectos. Luego se añadieron Alicura, Piedra del Águila y Pichi Picún Leufú. Así, durante casi tres décadas -desde 1960 hasta bien entrados los ochenta-, en Neuquén el aprovechamiento hidroeléctrico compitió con la producción de petróleo y de gas.

Ahora, la gira del presidente Mauricio Macri por China reflotó la discusión por Chihuido I, una represa que se instalará sobre el río Neuquén y que es la primera de dos proyectadas sobre ese curso fluvial. Los acuerdos que firmó Macri con el presidente Ji Xinping suponen la construcción de una central nuclear en la zona atlántica rionegrina y la reactivación -condición sine qua non- de las dos represas de Santa Cruz. En rigor, salvo Chihuido, los acuerdos son los mismos que había firmado Cristina Fernández de Kirchner en la última etapa de su mandato y que estuvieron paralizados durante más de quince meses por decisión del gobierno de Cambiemos.

El cambio del panorama internacional -triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, desmantelamiento del tratado trans Pacífico y crisis brasileña- obligaron a Macri a virar de horizonte: tanto reactivó las relaciones con China que hasta los swaps comprometidos antes de 2015 y la estación satelital en Las Lajas, Neuquén, son ahora bienvenidos a despecho de los informes de prensa y los denuestos del arco liberal.

El beneplácito fue extensivo a los gobernadores de Neuquén, Omar Gutiérrez, y de Río Negro, Alberto Weretilneck, que formaron parte de la comitiva oficial. El neuquino se subió a la gira para aparecer en China cuando se firmó el acuerdo de intención por Chihuido, pero Weretilneck lo hizo desde el principio.

En la actividad hidrocarburífera, la parálisis parcial del primer año y medio de gestión macrista empezó a descongelarse: la caída de hecho de los convenios colectivos de trabajo a partir de la adenda suscripta por Guillermo Pereyra, senador nacional y secretario general de los petroleros, con el gobierno y las cámaras empresarias y otras medidas macroeconómicas -facilidades para girar divisas al exterior, por ejemplo- alentaron la participación de empresas multinacionales en el negocio petrolero, específicamente en la formación Vaca Muerta. Ese convenio tuvo efecto expansivo hacia el sur especialmente, y así los petroleros de la cuenca San Jorge también accedieron a firmarlo.

Así las cosas, en la cuenca neuquina, por ejemplo, por primera vez en mucho tiempo se registró una inversión de Shell -en Bajada del Añelo, por 300 millones de dólares-, en asociación con YPF. Shell no tenía actividad en la cuenca y tampoco desarrollaba extracción ni exploración pues dedicaba sus mayores esfuerzos a la refinación, importación y comercialización de combustibles.

Sin embargo, durante esta primera etapa del gobierno de Cambiemos, los datos no fueron alentadores: en 2016 luego de casi dos décadas de desempeño positivo, el balance de YPF dio pérdidas: fueron por un total de 28.400 millones de pesos, debido al deterioro de sus activos, que cayeron 36.200 millones de pesos y no lograron ser revertidos por el crecimiento de sus ingresos. Además, en el primer trimestre de 2017, respecto del mismo período del año anterior, la actividad petrolera se derrumbó 19 por ciento: un 24 por ciento en la cuenca neuquina y 28 en la cuenca san jorge, según el Centro de Estudios de Servicios Públicos y Privados.

En cuanto a la producción de gas, pese a los incentivos del gobierno nacional -el precio en boca de pozo, por caso-, la contracción fue del uno por ciento en el primer trimestre en todo el país, según datos del ministerio de Energía y Minería que conduce Juan José Aranguren. El objetivo del gobernador Omar Gutiérrez, de Neuquén, es extender el Plan Gas más allá de finales de 2017 y mantener el valor de 7,50 dólares el millón de BTU. La intención es prolongar el beneficio “hasta 2021 a fin de darle previsibilidad jurídica y económica” a los inversores. Como contrapartida de este esquema, el valor de las tarifas -domiciliarias, comerciales e industriales- continuará su suba.

En cada cuenca se observaron comportamientos disímiles dado que mientras en la austral se terminaron cinco pozos (en el mismo período del año pasado no se había registrado ninguno), en la cuyana se incrementó el 50 por ciento la cantidad de pozos.

Sin embargo, las expectativas oficiales son favorables, en función del plan de estímulo para el gas no convencional, creado por resolución 46 de la cartera de Energía en marzo de este año, con la asignación de mayores precios.

Como consecuencia del plan nacional de energía para reactivar la explotación de la formación Vaca Muerta, lanzado en Buenos Aires en enero pasado, la petrolera estatal provincial Gas y Petróleo del Neuquén -G&P- abrió una ronda licitatoria denominada Plan Nuevos Horizontes mediante la cual se esperan inversiones por más de 200 millones de dólares en siete bloques con potencial no convencional. La compulsa durará hasta el 14 de septiembre próximo y se prevé firmar las adjudicaciones antes de fin de año.

La primera vuelta de consultas con inversores fue en Estados Unidos y Canadá, donde se ofrecieron los bloques Parva Negra Oeste, Cerro Arena Sur, Las Tacanas Norte, Bajo del Toro Este, Aguada de Castro Oeste I y II y La Tropilla I, todos vinculados con la formación Vaca Muerta, cuya superficie es de alrededor de 30 mil kilómetros cuadrados. Cada pozo nuevo en estos bloques tiene un costo de 20 millones de dólares, aproximadamente, y la participación neuquina es a través del mecanismo de acarreo, con lo cual la firma estatal aporta sólo el área y no divisas.

Durante la última parte del año pasado y el primer trimestre de 2017, el gobierno nacional se dedicó a negociar con todos los sectores de la actividad hidrocarburífera para (re) lanzar ese plan de explotación de Vaca Muerta. Macri dijo que se obtuvo el compromiso de inversiones por cinco mil millones de dolares para el primer año sobre la base de la reducción de costos laborales. Como se dijo reiteradamente, el acuerdo con los trabajadores eliminó las “horas taxi” -es decir, considerar el horario laboral incluido el tiempo de viaje de la casa al trabajo y viceversa-; tareas operativas en jornadas laborales de 8 horas, reducción en las dotaciones por turnos, trabajo en horarios nocturnos por medio de montajes de luz artificial, entre otros puntos.

Se estima que en 2018 más del 5 por ciento de los pozos tendrán productividades semejantes a las de Estados Unidos.

Una asamblea contra la contaminación

Más allá de la audiencia pública que convocará el gobierno nacional por el proyecto de la futura central nuclear que se construirá con capitales chinos en la zona atlántica de Río Negro -probablemente en Sierra Grande-, vecinos de esa ciudad y de las chubutenses Puerto Madryn y Puerto Pirámides comenzaron a organizar un programa de protestas y denuncias en defensa del medio ambiente, en asambleas multipartidarias.

La central, que demandará una inversión de ocho mil millones de dólares, se hará con la tecnología desarrollada por la Corporación Nacional Nuclear de China (CNNC por sus siglas en inglés) para el mejoramiento de reactores construidos en su territorio por otros países. El modelo se llama Hualong One y no utiliza agua pesada, tendrá una potencia instalada de 1.150 MW, equivalente a la central hidroeléctrica El Chocón, sobre el río Limay, en Neuquén.

Sobre las posibles diferencias entre el gobernador Weretilneck y su colega de Chubut, Mario Das Neves, el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren, sostuvo que Río Negro forma parte de un país federal y en consecuencia “tiene la responsabilidad de aceptar o no una inversión o una obra de infraestructura como puede ser una central nuclear. Lo que se ha hecho en el momento es un estudio de factibilidad sobre dónde podría estar localizada la quinta central nuclear, del que se desprende que puede ser en la provincia. No se va a hacer nada que no cumpla con las leyes provinciales. Y si hay otra provincia, como el caso de Chubut, que considere que puede ser afectada por lo que suceda en Río Negro, se tendrá que resolver en el marco de la Constitución Nacional”.

Además de los vecinos y militantes ambientalistas, tanto Das Neves como el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre, criticaron la posibilidad de que la central sea construida cerca de su provincia.

La cuarta central nuclear, Atucha III, comenzará a construirse en enero próximo, y dos años después se iniciará la de Río Negro, que utilizará agua liviana y uranio enriquecido. La obra de la central se hará en cinco años aproximadamente.

El financiamiento chino cubrirá el 85 por ciento del costo de la obra, tendrá un costo inferior a la curva de financiación que la Argentina pueda conseguir en el mercado internacional, contará con un período de gracia que cubrirá el periodo de construcción y tendrá un repago a 20 años, incluido el periodo de gracia. De esta forma, aseguró Aranguren, “cuando la obra empiece a generar energía se empezará a pagar el crédito”.

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