Eliseo Subiela

Mientras el mundo lamentaba la muerte de George Michael, el pasado domingo 25 de diciembre de 2016 también falleció uno de los mejores directores del cine argentino de la historia, Eliseo Subiela.

Eliseo es, sin duda, una excelente opción a la cual recurrir cuando se está cansado de las secuelas, precuelas y remakes que ahora abundan y que están acabando con la industria cinematográfica de contenido.

En cuanto a su obra cinematográfica, fue claramente influenciada por Federico Fellini, Ingmar Bergman y Jean-Luc Godard, de los que retoma elementos presentes en todas o casi todas sus obras como el surrealismo, la voz en “off” (voz del narrador) y los primeros planos que sirven como apoyo psicológico de los personajes acercándonos a sus pensamientos o sentimientos.

Las siguientes son tres de sus obras más representativas:

Un largo silencio: a los diecinueve años, cuando la mayoría de nosotros solo pensamos en cómo salvar las materias, Subiela grabó su primer cortometraje, en el Instituto Psiquiátrico Borda. En esta especie de documental poético, Eliseo nos muestra cómo es la vida en este lugar y resulta un excelente inicio para comenzar a entender a este director, ya que las enfermedades mentales, como los hospitales en las que se tratan, son un tema recurrente en sus obras, apareciendo tanto como personajes principales en “Hombre mirando al sudeste” como personajes accidentales en “El resultado de amor”

Hombre mirando al sudeste: en un hospital psiquiátrico aparece un nuevo paciente que dice llamarse Rantés y que afirma ser un mensajero de otro planeta que vino a investigar la “estupidez humana”. Lo más interesante de esta película es que hace que nos preguntemos sobre la condición humana y todo lo que implica como la apatía, la crueldad, el odio y el egoísmo.

El lado oscuro del corazón: Oliverio es un poeta que trabaja como publicista y que lleva una vida bohemia además de estar obsesionado por encontrar a una mujer capaz de “volar”. A pesar de ser la película que hizo que miles de jóvenes usaran el poema “Espantapájaros” de Oliverio Girondo como línea para conquistar en los bares, esta es, sin duda, una obra imperdible de la cinematografía argentina. Con poemas de Oliverio Girondo, Mario Benedetti y Juan Gelman.

 

Por Jaher

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