“¡El Tiki Tiki murió, hace rato!”

Por Fernado Casullo

Escribir una columna de fútbol con un Mundial en acto es un ejercicio de imprudencia. Sobre todo porque las conclusiones que una justa deportiva como esta puede dejar recién se percibirán en pleno en los próximos meses. En efecto los dibujos tácticos y las innovaciones estratégicas originales y duraderas deberán desplegarse en las competiciones continentales de selecciones e incluso en los juegos de los clubes sino quieren durar lo que la vida útil de un pensamiento de Caruso Lombardi. La prueba más fehaciente de esta apelación a la Longue Durée de los análisis deportivos es el Tiki tiki español: Aquel sistema de rotación en el medio de los enanos del Barcelona y los complementos del Real Madrid que suponíamos eterno, parece estar fatigado. Si bien tuvo un periodo de hegemonía con logros más que respetables vía el Barcelona de Guardiola y la España de Aragonés y Del Bosque, el modelo muestra un retroceso marcado como concepto en Brasil 2014. Y no nos referimos solo a la derrota y fin del sueño en primera ronda (si bien es la primera vez en la historia que un campeón queda eliminado al segundo partido que juega). El juego vertical y de contraataque que parece consagrar el calor brasileño en realidad viene gestándose en, mínimo, los últimos dos años. Casi que podríamos decir, en una línea de tiempo más reposada que las meras semanas de un Mundial, que la serie del Barcelona – Bayer Munich de la semifinal de la Champions del año pasado fue el punto donde cambió definitivamente el equilibro de los estilos futbolísticos. Así hoy lo más interesante lo han mostrado países que dejan la pelota en los pies de sus rivales y esperan con las manos llenas de triangulaciones, vértigo y goles cuando recuperan (Francia, Holanda, hasta la Colombia de Pekerman). La Revolución de la España 2010 (y sobre todo de la Eurocopa 2012 con la final 4 a 1 a Italia, que lo convirtió en el primer país en ganar 3 títulos grandes consecutivos) más bien parece haber sido ciclo período Jacobino. Intenso y con unas cuantas cabezas cortadas pero más corto de lo que sus protagonistas querían. El Golpe de Termidor tan temido fue el 1 a 5 con la Holanda de los Misiles. Hasta el Brasil de Ronaldo y Rivaldo tuvo en su despliegue un ciclo que le permitió meter la final del 98 y el campeonato del 2002, aunque sin tanto brillo, hay que decirlo.
La pregunta del Millón (que se sabe siempre está dudando), es dónde está parado Argentina en este choque de paradigmas que muestra este precioso Mundial de HD. Dicho esto sobre todo de cara a los Octavos de Final en donde parece que nos esperará alguno de los peligrosos países francoparlantes (la Francia de De Gaulle o la Suiza de los Paraísos Fiscales). Sin embargo con nuestra selección es más fácil responder donde no está. No está del lado de los mediocampos poblados y la rotación horizontal del balón. En efecto, para desgracia de Angel Cappa, este equipo tiene en Gago un único bastión de posesión y circulación de pelota, y el Xavi de Ciudadela para colmo no está en su mejor momento. De todos modos, tampoco da la sensación de ser un equipo compacto atrás y con petardos corredores adelante. Más bien resulta un equipo que se agrupa adelante con sus armas de explosión, pero que de llevar rápido la pelota desde el fondo mucho no se ocupa. Un esquema que es explosivo en los 30 metros circundantes al área rival y lento como Illia firmando un Decreto en los otros 70.
Quedará dilucidar para el futuro cercano si esta Blitzkrieg en cámara lenta que propone Sabella servirá para teñir de Celeste y blanco el Maracaná, pero al menos valdrá la pena intentarlo. Convengamos que una misión suicida en Brasil con Messi y compañía debe ser lo más emocionante que nos pasa a muchos desde el corte de piernas a Maradona que nos legó la tan temida década de los 90.

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