El Petróleo y el modelo autoritario

Por Pablo Kestelboim

En las últimas semanas fuimos testigos de una puja de poderes que rodeo al principal sector de la economía de los neuquinos, y a unos de los pilares del desarrollo del país: la producción de hidrocarburos o, como se la conoce más popularmente, el petróleo. El tira y afloje es entre la empresa YPF que representa mayoritariamente al Estado argentino y GyP(Gas y Petróleo del Neuquén), la compañía provincial de gas y petróleo, que intenta quedarse con la mayor cantidad de áreas de explotación en Vaca Muerta. Lo que está en pugna en la encendida disputa que mantiene Neuquén con YPF son unos 165.000 millones de barriles de petróleo y 1,2 billones de pies cúbicos de gas. Los yacimientos más importantes del país y veinte permisos de exploración.Siendo el punto de mayor discordia las futuras concesiones, con recursos recuperables por un billón de dólares.Y, principalmente, la llave de ingreso a Vaca Muerta.

La realidad es que tanto YPF como GyP tienen que establece runa estrategia y un objetivo en común que garantice la tan anhelada soberanía energética provincial y nacional, rasgo fundamental para el posicionamiento de Argentina como país independiente.
Es un dato relevante que el director de la empresa provincial de petróleo sea el mismo que ocupa el cargo de Ministro de Energía de la provincia.
Cabe preguntarnos:¿Quiénes se quedan con las ganancias de la renta petrolera y para qué se la utiliza?, ¿A dónde se dirigen esos recursos tan valiosos para la prosperidad y el futuro de nuestro pueblo?

Si nos dejamos llevar por el ejemplo de nuestra provincia, los recursos petroleros han sido sistemáticamente malgastados, por negligencia u omisión desmedida de los últimos gobernantes democráticamente electos, todos representantes del Movimiento Popular Neuquino.
Un recurso económico tan poderoso como el que posee Neuquén tiene que garantizar un sistema educativo de calidad, con docentes mejor remunerados, y con gas en las aulas todos los inviernos. Tener hospitales públicos modelo y erradicar la pobreza de vastos sectores de la población que se tornan injustificables ante tanta riqueza extraída desde los pozos petroleros de toda la región.

Como todos conocemos tras el descubrimiento de Vaca Muerta, se ha despertado en la región patagónica una “locura” por trabajar en cualquier actividad que se relacione de alguna manera a la actividad petrólera. Y una carrera por el control de los recursos millonarios que trae aparejado el desarrollo de esta actividad tan fructífera. La localidad de Añelo es uno de los “ejemplos” modelo de esta bonanza. Decenas de familias vienen de todas las provincias vecinas y lejanas,se establecen por día,buscando un mejor porvenir para sus hijos sin tener la certeza que van a encontrar el éxito. No hay infraestructura necesaria para recibir tanta gente que llega cotidianamente.

La fantasía de la riqueza del petróleo para todos, es en realidad una ilusión que sostiene a un pequeño sector privilegiado de nuestra sociedad y rezaga a las mayorías trabajadoras. La falsa promesa de la familia petrolera, trae como consecuencia un desequilibrio en el mercado inmobiliario y en el consumo de bienes.
Ahora bien: ¿Cuál es la matriz productiva que queremos para Neuquén? Una que se sostenga en la explotación del recurso del petróleo como única salvación o una economía con actividades productivas diversificadas que garanticen un desarrollo sustentable a largo plazo para todos los neuquinos.
Y sobre todo debemos reflexionar sobre quienes representan el negocio del petróleo en Neuquén y sus ideas acerca de cómo proyectar y hacer política en democracia. Vemos como en Neuquén se asoman prácticas clientelares y patoteriles propias del sindicalismo más rancio, un retroceso hacia tiempos violentos y oscuros de nuestra historia.

La renta del petróleo tiene que facilitar el desarrollo igualitario, socialmente productivo y del medio ambiente saludable para todos los neuquinos y todos los que quieran vivir este suelo.

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