El mingitorio que cambió la historia del arte

Era 1917 cuando Marcel Duchamp presenta la obra más importante de su vida “La fuente” que era básicamente un mingitorio puesto al revés en el Salón de Artistas Independientes de Nueva York. La idea era mostrar que cualquier objeto podía ser arte siempre y cuando se le diera el contexto adecuado, es decir que se presentara como tal. Dicha idea no fue inventada por el propio Duchamp, sino que fue resultado de un movimiento que se venía gestando desde algunos años antes llamado Dadaísmo.

La idea principal del Dadaísmo era destruir los cánones de belleza y técnica que se habían instaurado hasta entonces en el mundo del arte, por considerarlos extremadamente burgués y discriminantes, lo cual era cierto. Además de que coincidió con la Primera Guerra Mundial que acabó con las esperanzas que el hombre tenía en la clase burguesa. (por un tiempo)

Pero al dadaísmo no solamente se le consideraba un movimiento antiartístico, sino una corriente ética filosófica que atacaba todo el sistema impuesto hasta ese momento, presentaba una alternativa a la técnica y a la belleza, argumentando principalmente que no existe una idea universal de belleza, por lo que no puede existir un pensamiento inmóvil y propone sustituirlo por la improvisación, la espontaneidad y lo aleatorio.

Incluso el término Dadá, es absurdo, se dice que el creador del término fue Tristan Tzara y que encontró esta palabra jugando con su diccionario y buscando la forma más absurda que encontrara para describir su nuevo movimiento. Fue así que dio con la palabra Dadá, que en francés significa caballito de madera.

En cuanto a la poesía los dadaístas sostenían que no existía la poética y para demostrarlo proponían que se recortaran palabras del periódico y después se pegaran al azar y que de esta forma cualquiera se podría convertir en un poeta reconocido. Aquí el experimento que yo hice:

fijación cronológica

 

Con estilo las clases tienen su existencia medida;

en el romanticismo encuentran sus bases

generando países que giran alrededor de

convencionalismos de arte en oposición a sus caminos.

 

¿Qué tal?

Si bien es cierto que el dadaísmo derivó en las exposiciones de “arte contemporáneo” que tantos odiamos, en las que se presenta una sala vacía con un solo espejo, o una silla o las famosas escaleras de Yoko, valuadas en millones de dólares. Además que les ha servido de fundamento a muchos que se autodenominan artistas cuando no saben pintar, ni escribir (cof cof hípsters) y que por si fuera poco llevó al snobismo en el arte a otro nivel. Lo cierto, también, es que esta corriente abrió los caminos hacia una libertad artística que hasta el momento era impensable. Permitiendo mezclar técnicas o crear nuevas sin tantas restricciones.

Solo por mencionar alguno de los resultados directos del dadaísmo podemos decir que el “pop art” de Andy Warhol jamás hubiera visto la luz sin las libertades permitidas por esta corriente. ¿Ustedes qué opinan? ¿Una verdadera corriente filosófica o pura retórica?

 

Jaher

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