El derecho a la igualdad llegó al matrimonio

Por Alejandro Rodriguez Carrera*

La Argentina de hoy recuperó la dignidad como país a través de un proyecto nacional y popular que viene a trasformar las estructuras de una sociedad desigual, estableciendo  el verdadero proceso de desarrollo, que es aquel que incluye y protege  a los más débiles.

Para esa tarea el rol del Estado es absolutamente ineludible. Y el mundo de hoy, con sus complejidades, nos exige que el Estado no asuma un rol neutral frente a la desigualdad y la exclusión social, sino por el contrario, debe intervenir con un rol activo en defensa de las personas y sus derechos.

De eso se trata la situación de los derechos humanos hoy en la Argentina. La voluntad política del entonces presidente Néstor Kirchner y, posteriormente, de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, respondiendo a las reivindicaciones históricas del incansable movimiento de derechos humanos de la Argentina, consolidaron la madurez de la sociedad argentina y de sus instituciones, y con un contundente apoyo popular nos ayudaron como país a recuperar la dignidad jurídica y la dignidad social.

Este modelo de Estado considera los derechos humanos como la matriz política y filosófica de sus acciones.

Para poder construir este modelo de Estado, resultó necesario recuperar los valores de justicia social, independencia económica y soberanía política.

Este proceso de crecimiento de la República Argentina se encuentra inmerso y articulado en un ámbito estratégico regional con similares características, como el MERCOSUR y la UNASUR, como pilares fundamentales para que los países de la región sigan creciendo y fortaleciendo sus vínculos y sus identidades nacionales y culturales.

 DIVERSIDAD SEXUAL

 Un paso fundamental hacia la igualdad es la ampliación de derechos de los colectivos históricamente discriminados por su orientación sexual. Nos referimos a las leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género.

La Ley de Matrimonio Igualitario introdujo modificaciones al Código Civil reconociendo el matrimonio para todas las personas, independientemente de su orientación sexual, permitiendo el matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adopción. Convirtiéndose en la primera nación de América Latina y la segunda en los tres cuartos más bajos del planeta, en hacerlo.

La Ley de Identidad de Género garantiza que cada ciudadano o ciudadana pueda modificar su nombre, la foto y el sexo en sus documentos personales. La puesta en vigencia de esta ley facilita el acceso a los procedimientos médicos que se requieran para efectuar los tratamientos de acuerdo a como el género es autopercibido, quedando incorporado al Plan Médico Obligatorio. Esto es un claro ejemplo de cómo al garantizar un derecho, se impacta sobre otro. En este caso, la igualdad y la salud.

Estas leyes que han cambiado nuestras vidas para siempre, sólo fueron posible gracias a este proyecto político y a este modelo de Estado que tiene como eje la inclusión y la igualdad; no hubiera sido posible de otra manera.

Para esto es necesario profundizar este modelo, luchando por conseguir la inclusión laboral de las personas trans, la sanción de una ley antidiscriminatoria, etc. Sabemos que sólo “unidos y organizados” podemos conseguirlo, es tarea fundamental -para ir por más- obtener un triunfo en las elecciones generales de octubre.

*Mesa Nacional por la Igualdad Neuquén

 

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