El dengue amarillo

Cayendo de brazos abiertos en la trampera

Tras conseguir el apoyo del massismo y del grupete que aglutina a Bossio y otros cuatro de copas más, el gobierno logró dar dictamen favorable al proyecto de ley de normalización de deuda impuesto por la tilingada. A partir de este proyecto, que se debatirá la semana que viene en Diputados, se derogan las viejas leyes de Pago Soberano y Cerrojo, abriendo la puerta a un nuevo superendudamiento de nuestro país.

El proyecto fue apoyado en Comisión por los economistas del establishment y por los representantes de la banca privada y la Bolsa de Comercio, invitados por el macrismo. Los rechazos provinieron del sector heterodoxo y kirchnerista. La semana que viene será tratado en la Cámara baja, estando en manos de 257 diputados el futuro de la Patria y las generaciones venideras.

Por el momento, la mayoría del peronismo se opone a dar quórum pero bajará al recinto a debatir este proyecto vendepatria. Sin embargo, otros sectores que se dicen populares y renovadores están muy cerca de apoyar el endeudamiento del país. Tanto Massa como Bossio ponen como condición, para el voto positivo, conocer el monto concreto de la nueva deuda (Prat Gay se cansa de dar números disímiles cada vez que habla, aunque sabemos que la misma ronda los U$S 15 mil millones) y obtener la seguridad de que no existirán nuevos juicios una vez que los carroñeros cobren la menega.

Por su parte, los diputados del Frente para la Victoria, encabezados por Recalde y Kicillof, impulsarán una consulta popular por este tema. Buscando no solo más participación sino, sobre todo, mayor compromiso de la sociedad en el futuro del país, el kirchnerismo sostuvo la necesidad de convocar al pueblo a decirle no a un acuerdo que pondrá de rodillas a la Argentina y que incluso desconoce resoluciones de organismos internacionales, como la ONU, a su favor.

 

Con poca paciencia y nada de saliva

En la ciudad bonaerense de San Nicolás se dio el Encuentro Nacional del Garquismo, comúnmente conocido como Expoagro. Esta muestra, promovida desde siempre por Clarín y La Nación, contó con la presencia de Mauricio quien sostuvo que “Hay muchas cosas por hacer y pido paciencia”. Paradojas de la política argentina ya que si algo se hizo durante los noventa días de gobierno fue una brutal transferencia de ingresos hacia un único sector, el rural, gracias a la eliminación de retenciones y a la devaluación del 60%. Políticas realizadas en claro detrimento de los sectores populares, sectores, que bien vale recordarle a Macri & Cia, son mayoritarios. Y quien sigue teniendo paciencia es el Estado nacional, el mismo al que le prometieron millones y millones de dólares provenientes del agro y que ni las migas ligó. Para colmo, el compatriota Etchevehere, capo de la Sociedad Rural, se dio el lujo de afirmar que “una vez que lleguemos a una moneda estable, vamos a tener mucha producción” en clara alusión a seguir devaluando. Una cosa es ser y otra muy distinta hacerse.

Portico-de-Entrada-a-Expoagro

Un primer mimo contra las ganancias amarillas

El DNU firmado por Macri respecto al impuesto a las ganancias sufrió un duro revés en el Congreso Nacional. Como nuestros lectores bien saben, cada DNU debe ser apoyado o no por la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo. El kirchnerismo, junto a los legisladores que responden a Massa, pusieron un freno parcial a este nuevo impuestazo de Mauricio. Recordemos que los cambios tan mentados no fueron más que una trampa en la que cayeron muchos progres y líderes sindicales ya que la única modificación concreta fue la de derogar el decreto de Cristina que impedía que pagara ganancias quienes cobran más de $15 mil desde el 2013 en adelante.

Sin embargo, el DNU se mantiene firme hasta tanto las dos cámaras del Congreso se pronuncien en contra. El debate político, por lo tanto, apuntará a negociar una nueva ley de ganancias y a intentar un rechazo completo del decreto.

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