El arte de las musas (parte I)

Del griego musa y techne que significa el arte de las musas, la música es quizá el arte más reconocido y universal de todos, cosa que no es extraña si se considera que ha acompañado a la humanidad desde sus comienzos, por lo que cada civilización la ha desarrollado de forma distinta, pero al mismo tiempo de manera similar. Esta primera parte es una recopilación de las más destacadas definiciones y acepciones hechas por varios pensadores, filósofos y los propios músicos.

“Es el arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído” dice el aburrido Rousseau en su Enciclopedia, quizá para ahorrar un poco de espacio. Para Debussy, “un total de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio propagador y un sistema receptor”, definición con una visión amplia de lo que pasa en la música sin decir mucho de lo que es en realidad. Para Marcel Marceu la “música y silencio…combinan fuertemente porque la música se hace con el silencio, y el silencio está lleno de música”. Palabras muy lógicas para Marcel que era mimo…

“El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos.” Nostálgico Wilde nos recuerda ese poder de evocación que tiene este arte. Para el compositor inglés Malcolm Arnold, “la música es el acto social de comunicación entre la gente, un gesto de amistad, el más fuerte que hay”. Palabras similares encontramos en Karl María von Weber quien simplemente dice que “la música es el verdadero lenguaje universal.”

“La música es mi religión” afirma Jimi Hendrix metiéndose en un problema con todas las otras religiones. “En la música es acaso donde el alma se acerca más al gran fin por el que lucha cuando se siente inspirada por el sentimiento poético: la creación de la belleza sobrenatural.” Palabras que solo pueden ser del fantasmagórico Poe, quien veía lo sobrenatural en todas partes. “Algo bueno de la música. Cuando te golpea, no sientes dolor” concepto que Bob Marley dijo, aunque no estoy seguro si con esto no se refería un poco al “golpe” del cigarro.

En un momento de humildad o un ataque de sinceridad Elvis Presley mencionó; “No sé nada de música, en mi línea no tienes que hacerlo” por el contrario Albert Einstein dice; “Si no fuese un físico, probablemente sería músico. A menudo pienso en música, vivo mis ensueños en música, Veo mi vida en términos de música” haciéndonos preguntar si en un universo alterno existe otro genio musical. Por su parte el pintor francés Eugene Delacroix también hace su aportación al tema cuando en un gran momento de lucidez afirma que “La música es la voluptuosidad de la imaginación.”

“El único propósito de la música debería ser la gloria de Dios y la recreación del espíritu humano” dijo Bach, quien dedicó la mayoría de su vida a escribir música religiosa. Pero ¿Qué tiene que ver la música con la religión? ¿Por qué alguna música se considera diabólica? ¿Por qué se le da ese carácter espiritual? Esas cuestiones las intentaré resolver en la publicación de la siguiente semana. Nos leemos luego.

Jaher

2 comentarios sobre “El arte de las musas (parte I)

  • el 13 septiembre, 2016 a las 10:38 am
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    Tu columna es muy interesante, analizando a través de distintos pensamientos el por qué de la música.
    Lo cierto es que a todos la música,sea lo que sea, nos transporta a diferentes estados emocionales y eso es lo que disfrutamos.

  • el 16 septiembre, 2016 a las 1:28 pm
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    Gracias por tu comentario María, así es la música sin duda tiene un efecto directo en las emociones. Ojalá que sigas leyendo la columna y que te siga gustando.

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