Educar(me) para decidir

Por Virginia Pérez*

Cuando la marea hecha pañuelos llegó en los cuellos, tobillos, cabezas, mochilas enverdeciendo calles, escuelas, bondis y todas las esferas de la vida cotidiana; descubrimos que traía un lema que comienza con educación sexual para decidir. Se nos hizo habitual leerlo, cantarlo, repetirlo como un mantra; como lo inicial e iniciático. Una síntesis entre la memoria de nuestras cuerpas y el deseo de que éstas nos indiquen el horizonte. Eso simboliza/materializa educarnos sexualmente para nosotres.

Todas las exigencias y los reclamos sociales están sintetizados en la ESI, aquellos se encuerpan interpelando nuestras cuerpas. Son derechos, deseos, interrogantes, aperturas y nuevas lecturas de nuestros propios relatos. Ya no existen límites impuestos por el sexo binario sino líneas identitarias de género que debemos develar, otras tonalidades que necesitamos escuchar, otros imperativos y urgencias. Y con su transversalidad todo otro mundo se configura.

Estas complejidades fueron rápidamente codificadas por elles: una multitud de adolescentes y jóvenes dieron por sentado que las preguntas más simples son interrogantes profundos sobre los que se montan saberes, conocimientos, pareceres y principios. Es decir, desarmar lo estipulado, dudar de lo asentado, desconocer lo sabido, desmontar el montaje cultural consuetudinario; en fin, ¿no es eso educarse?

Y por qué llamarle educación sexual? Porque es la máxima interpelación a lo dado, a lo cerrado, al tabú sobre el que se monta el milenario patriarcado. Entonces lo que a primera vista era una frase, un lema, un latiguillo adquiere la magnitud de lo que representa: la marea que viene a arrasar lo impuesto/dado y a deconstruir lo estipulado. Ya la educación sexual – la de las calles, veredas y cordones – desmoronó las instituciones patriarcales cuando se hizo pañuelo y entró en las escuelas y colegios a interpelar las formas y los fondos de la escolarización misma.

ESI es el diálogo en clave feminista que todavía estamos aprendiendo de les jóvenes  y que solo requiere DESEAR/PENSAR para que DECIDA una educación abierta, desprejuiciada, cantora y profundamente sorora. ¿Me enseñás?

 

* Lic. en Ciencias de la Educación

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