Dormirte para robarte

En el arte de la comunicación, ya hace tiempo que informar y desinformación forman parte de una dicotomía que no solo depende del cristal con que se mire, sino que también hay una puja por demostrar que tan cierto es el tono del cristal o si es una visión concreta de la Realidad. Y de esta forma, mientras Santiago Maldonado no aparece, Milagro Sala solo puede preguntar por él desde el balconcito que le dejaron los que, hoy por hoy, no le permiten organizar una marcha reclamando Justicia por este horrible crimen de Lesa Humanidad.

Más allá de las caratulas judiciales, más allá del grotesco que interpretan los actuales personeros del desfalco calificado (por utilizar algún apelativo), nos hacen herederos de una deuda de carácter exponencial que aumenta diariamente Nueve Dígitos (unos ciento sesenta millones de US$), a lo que preguntándonos varias veces al día que cosa malvada nos gobierna, desde donde o cómo puede ser, si bien pudimos sintetizar conceptos profundizando la autocrítica y pudimos caer en la cuenta de nuestros errores políticos sin, por eso, abandonar la lucha por recuperar nuestro Modelo Nacional y Popular en el que vivíamos, todavía nos cabe preguntar real y analíticamente “¿que paso?!”.

Hay ríos de tinta y celuloide, al respecto. A velocidades inimaginables, podemos bajar en MP4, “La Hora de los Hornos” y todos los documentales del grupo de cine “Liberación” y así conocer quien fué Octavio Getino o Raimundo Gleizer, por citar algún referente fundacional del Cine Testimonial, todo esto formaba parte de la plataforma de la Conectar Igualdad, ya habíamos ubicado nuestro prestigio tecnológico a través de los Arsat, en fin, una brevísima síntesis sobre la evolución de un país que no se quedaba con lo puesto. Pero para algunos (lamentablemente no pocos), la fuerza de trabajo, Nosotr@s Tod@s no somos más que prospectos! Si!, cómo se le llama a un potencial cliente de algún producto financiero o sea el rubro de los intangibles y no precisamente otras yerbas: Bonos de deuda, acciones de empresas estatales privatizadas y otras mayorías accionarias, millonarias, etc! Pero de todas de ellas, la peor es la instalación de una verdad aparente, una especie de malware que anida en quienes son vulnerables a las formas compulsivas de comunicación. El fomento de este hábito de consumo comunicacional, no permite la deconstrucción básica de poder analizar el núcleo informativo de cualquier noticia, dado que se transforma en un mercado con pocas opciones debido a que el mismo producto informativo, al cargarse de la conveniencia editorial de su producción, pasa de ser noticia a producto comercial sin importar el debido Honor a la verdad.

Lo peor no es la línea editorial, todos los medios tienen una. El problema es la inducción ilegítima de pensamientos adversos al interés popular, teniendo en  cuenta que está práctica se ejerce con un sesgo sobre todo lo que sea popular, un halo de exclusión que termina por abatir todo concepto o conexión con la Memoria, por supuesto, ante esto, la Verdad y la Justicia terminan por desvanecerse. Este lenguaje, la posverdad, que tanto daño hace su arrogancia con ese lenguaje liviano y displicente, le hace el camino cada vez más complejo a quien busca definiciones objetivas en materia económica y política, porque no permite visualizar cuan cierto es o sería esto o aquello.

El objetivo es tan simple: dormite para robarte, y habrás visto cientos de películas de la más variada gama al respecto. Hoy asistimos a esta película, donde el Presidente expresamente no maneja nada desde el momento en que no tiene un solo acuerdo con el Pueblo, lo que lo exime por completo de tener la obligación de gobernar.

 Por Gustavo Villamayor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *