Después de Trump ¿qué?

A una semana del triunfo del magnate Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, se empezaron a generar grandes interrogantes sobre lo que vendrá en materia económica a nivel mundial. Muchos analistas sostienen que es posible avizorar un mundo con países cada vez más cerrados fronteras adentro ante la crisis del paradigma neoliberal que encontró como respuesta política los populismos de derecha.

Esta semana, Trump no dudó en declarar que apenas asuma deportará a 3 millones de inmigrantes indocumentados, mientras conforma un gabinete con los sectores más reaccionarios y conservadores del Partido Republicano. Sí, en este aspecto las promesas hechas en campaña parecen resultar factibles de ser realizadas.

Ahora, su discurso contra Wall Street, de tendencia proteccionista y aislacionista, pareciera depender más de las alianzas de poder que pueda establecer con aquellos sectores marginales de este núcleo compuesto por la corporación de bancos y el complejo industrial-militar.

Internacionalmente, prosigue con la confrontación con China, la súper potencia que ya hace más de una década le disputa en el plano económico su liderazgo e inclusive sus áreas de influencia como es la propia América Latina.

La crisis del paradigma neoliberal desatada a partir del 2008, y su impacto en aquellos sectores medios, fomentó el aumento de los llamados populismos de derecha, como este caso, pero que pretenden expandirse al resto del mundo. Es decir, retóricas y discursos que obedecen a ciertas demandas de estos sectores perjudicados, de tendencia reaccionaria y anti-sistémicos.

Theresa May, en el Reino Unido, hasta una posible victoria del Frente Nacional de Marie Le Pen en Francia o lo que pasa en esta región con los mandatos de Mauricio Macri y Michel Temer, nos abren un panorama donde la salida a la crisis se está produciendo por derecha. Eso sí, diferentes derechas, obedeciendo cada una a las demandas particulares de los sectores sociales de cada país.

Creo que lo que se abre con la victoria de Donald Trump no es más que un mundo en disputa de tendencia multipolar y acaso también un modelo de desarrollo económico distinto (dentro del capitalismo) pero con un sinfín de futuros posibles donde habrá que ver qué rol ocupará el continente americano en este nuevo contexto.

Ante un mundo que tiende a cerrarse fronteras adentro bajo modelos reaccionarios habría que repensar las estrategias de aquellos gobiernos de izquierdas que permitan proyectar nuevos modelos socio-económicos-éticos (posibles) capaces de presentarse como alternativa de resistencia ante esta avanzada reaccionaria.

Este sería quizá el desafío.

Por Valentín Steimbreger

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