Deportivo Confluencia: más que un club de barrio

Es domingo y las formativas del Club Social y Deportivo Confluencia juegan de local en cancha de Sapere. “Buenas tardes señor. Son 40 pesos” me dice un sujeto de gafas oscuras mientras sonríe y me da la bienvenida. Se trata de Gabriel Asencio, miembro de la subcomisión de fútbol y desinteresado colaborador del club. A un costado de la cancha, los chicos hacen movimientos precompetitivos mientras los responsables me cuentan un poco sobre “Conflu” y su historia.

El club nació en septiembre del 2013 por idea e iniciativa de Ariel Koon, convencido del poder del deporte como factor de contención de los chicos de uno de los barrios con más problemáticas de Neuquén Capital. René Arregui, ex arquero de Instituto de Córdoba y mentor del proyecto, fue quien le facilito las herramientas para la fundación del CSyDC. “Cuando penséen armar un club, no tenía idea de los pasos a seguir pero René me dio una mano” reconoce Ariel. “Hablamos con los dirigentes de la asociación recreativa HueneyHue que no tuvieron ningún problema en habilitarnos el predio en el que ahora entrenan los más de doscientos chicos que forman parte de las ocho categorías federadas y la escuelita”.

“En un barrio humilde como Confluencia todo es a pulmón”, aseguran los dirigentes. Si bien el club recibe un pequeño apoyo estatal, es insuficiente para cubrir los gastos que demanda una institución deportiva en vías de crecimiento. Hasta ahora, los responsables han encontrado la salida en el autofinanciamiento mediante una pequeña cuota social, organización de eventos y la colaboración de algunos comercios del barrio. Además, “la mayoría de los profes trabajan ad honorem” y es poco realista esperar que los chicos hagan un aporte monetario cuando “algunos van a entrenar sin haber tomado la merienda”, señalan. Indudablemente, el recurso más importante con el que cuenta el CDySC son las personas. La nueva comisión directiva está formada por Gabriel Asencio, Marina Lazarte, Magia Luz Mariscotti, Sebastian Antognazza, Sebastian Palomo y Luciano Telmo, quienes se han identificado con el proyecto y trabajan incansablemente en su defensa contando siempre con el apoyo de un grupo de padres.

 

Los colores de la pasión

Con excepción de Independiente, la gente de la ciudad no se identifica mucho con los clubes neuquinos. Es por esto que los dirigentes buscaron darle un toque autóctono a los estandartes del club. Gracias al apoyo solidario de la diseñadora gráfica Laura Barcena se cumplió la tarea. Un escudo con un aire medieval representa la defensa de lo propio, dividido al medio por un Pehuén dorado y los colores azul (antiguo color de la asociación recreativa HueneyHue) y bordó (que emula al vino y su capacidad de mejorar con los años) cumplen con la misión de teñirse de “neuquinidad”.

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