¿De qué hablamos cuando hablamos de feminismo popular?

Existen muchas formas de entender y ser feminista. La construcción de una identidad colectiva local y el proceso de descolonización es lo que le da sentido al feminismo popular.

El feminismo popular toma los aportes teóricos de las distintas corrientes feministas, cobrando protagonismo en América Latina, a partir de las construcciones con las feministas campesinas que consideraban la igualdad de género, parte de la descolonización de las comunidades.
El feminismo popular se construye con las mujeres, desde las singularidades otorgando el valor agregado de una mirada mancomunada sobre las problemáticas de las mujeres en un tiempo y espacio determinados.
Si bien el movimiento feminista surge en Europa en el S. XX, el proceso de Latinoamérica pretende forjarse con las particularidades propias de la región.
En este sentido, pensándonos como mujeres de la Patria Grande, es que entendemos valioso el proceso del Peronismo en términos de ampliación de derechos y de vanguardia en la formación de espacios de mujeres en las estructuras partidarias.
En esta sintonía, el primer peronismo le asignó a las mujeres derechos civiles, jurídicos y políticos, poniendo en la agenda pública nuevos roles sociales de las mujeres que, hasta el momento era invisibilizadas por la historia oficial, que construyó sentido común alrededor de textos escolares que nada decían sobre los procesos populares y mucho menos de las mujeres que participaron en ellos.
Retomando la intención de revisar los aportes del peronismo al feminismo, es necesario destacar la importancia del Partido Peronista Femenino en la incorporación de las mujeres  la vida política institucional del país. Fueron ellas, con Eva Perón como conductora, las que motorizaron el trayecto que culmina con 109 parlamentarias en la elección Perón- Quijano.
En esta línea el peronismo del siglo XXI, encarnado en las figuras de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, proponen un proyecto de país basado en el empoderamiento popular, generando una batería de leyes que fueron camino a la emancipación del pueblo en general y de las mujeres en particular.
Entre esas leyes, vale la pena nombrar la AUH, Ley de Identidad de Género, Ley de Educación Sexual Integral, Jubilación de Amas de Casa, Ley de Trata y asistencia a la Víctima, Régimen de empleadas domésticas y, fundamentalmente, se aprueba el texto que establece el femicidio como figura legal y agrava las penas por odio de género y orientación sexual.
Es por esto que en esta época donde el campo nacional y popular necesita construir unidad para enfrentar el embate neoliberal, estamos convencidas que darle un encuadre ideológico a nuestras acciones como mujeres políticas es lo que nos va a conducir a construir una Patria con justicia social que, desde este lugar se traduce también en igualdad de derechos para las mujeres.

Por Fernanda Martínez y Mercedes Hormachea

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