Cuarta victoria de Markel y el ascenso de la ultraderecha

Este domingo se realizaron los comicios generales en Alemania donde Angela Merkel renovó su mandato al frente de la cancillería.

Los conservadores de la CDU (Unión Demócrata Cristiana) y la CSU (Unión Social Cristiana) liderados por Merkel obtuvieron 32,8% de votos, un 8,7% menos que lo obtenido en las elecciones del 2013 cuando obtuvieron el 41,5%. Si bien no fue el resultado esperado por el oficialismo, Merkel quien gobierna desde el 2005 y siendo la primera mujer en la historia en ocupar la cancillería, cumplirá su cuarto mandato consecutivo igualando a Konrad Adenauer (quien gobernó desde 1949 a 1963 la Alemania Federal de posguerra), pero con un mandato menos que Helmut Kohl (con cinco mandatos consecutivos desde 1982 a 1998). Recordemos que esta prolongación de una figura en el poder se debe a que el sistema parlamentario alemán asegura 4 años de duración en el cargo con reelección indefinida.

Consumada la victoria, le corresponden 243 de los 709 bancas de diputados que conforman el Parlamento (Bundestag) pero que no le permiten por si solos alcanzar una mayoría absoluta, por lo tanto deberá formar gobierno en coalición con otros partidos en donde aparece la Alianza Jamaica, denominada así por los colores que representan Los Verdes, ecologistas, liberales de izquierda, los amarillos del Partido Democrático Libre (FDP), liberales de centro derecha, y el negro representante de la CDU.

Mientras tanto, el Partido Social Demócrata (SPD) de centroizquierda liderado por el ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schultz, obtuvieron el segundo puesto con el 20,7% de los votos. Un 5% menos que el 25,7% obtenido en el 2013, correspondiéndole 153 diputados. Una vez conocidos los resultados su líder exclamo tajante: “Es un día difícil y amargo, hemos fracasado”.

La sorpresa sin duda fue la ultraderecha nucleada en Alternativa por Alemania (AFD) que obtuvo el tercer lugar con el 13,2% de los votos, un 8,5% más de lo obtenido en el 2013 con 4,7% de los votos. En el sistema alemán para conseguir una banca un el Parlamento las fuerzas deben superar el 5% de los votos. Así es como esta coalición pudo acceder cómodamente al Bundestag (cosa que no ocurría desde el fin de la Segunda Guerra Mundial) y nada menos que con la importante suma de 98 diputados.

Sin dudas, el contexto euroceptico y la crisis de refugiados son algunos de los factores que pueden llegar a explicar en parte este crecimiento en donde se exacerban discursos ultranacionalistas, xenófobos y racistas. Pero también están sus propuestas que canalizan determinadas demandas de estos sectores sociales como la de que Alemania abandone el euro, terminar con los millonarios rescates a países seriamente endeudados. Anti-islamistas, antinmigrantes, buscan incentivar a los ciudadanos a que vuelvan a creer en la familia tradicional para el crecimiento poblacional. También bregan por un sistema diferenciado de escolarización de acuerdo con las habilidades de los alumnos y resisten a la política internacional del cambio climático.

Este panorama reafirma lo que se ha producido a lo largo de estos últimos años: una crisis de los proyectos neoliberales y de centroizquierda que han inclinado la balanza a favor de proyectos de corte ultraderechistas. No, hacia el otro extremo.

Por Valentín Steimbreger

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