Crisis de la República en Venezuela

Esta semana el Supremo Tribunal de Justicia de Venezuela se otorgó facultades legislativas debido a que la Asamblea Nacional (de mayoría opositora) según el chavismo, se encuentra en estado de “desacato” por mantener en sus escaños a tres diputados suspendidos por una investigación de fraude en sus elecciones. Ahora, tras el intento fallido de llamar a un referéndum revocatorio y posteriormente iniciarle un juicio político al presidente Nicolás Maduro por romper el orden constitucional, el órgano legislativo anunció que iniciará el proceso para destituir a los magistrados del TSJ el martes 4 de abril.

Esta situación no hizo más que agravar una crisis política que deviene de un chavismo respaldado casi exclusivamente por las fuerzas armadas y su núcleo duro, y una oposición que busca a través de todos los medios quitar del poder a Maduro, y que al parecer cuenta con cada vez más apoyos internos y externos.

El giro hacia la derecha que en este ultimo tiempo se vislumbra en América toda después de años de gobiernos populares, fomentó que el Mercosur haya sacado un comunicado pidiendo por el restablecimiento del orden democrático, luego que dicho país haya sido suspendido del organismo supranacional meses atrás. A su vez, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, denunció un “autogolpe” a raíz de los fallos.

La medida del TSJ también fue cuestionada por la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, lo que hizo que el oficialismo a través del Consejo de Seguridad de la Nación de marcha atrás con la misma anulándola para que sea revisada por la Corte. A pesar de esto, la oposición insiste en caratular de intento de Golpe de Estado el accionar del Poder Judicial al cual lo acusan de estar manejado por el chavismo.

Como podemos observar, la gran presión de la oposición interna e internacional pero también los errores y límites propios del proyecto socialista venezolano han alimentado esta compleja situación. Y es que un barril de petróleo a 50 dólares repercute fatalmente en una economía que casi en su totalidad requiere de ese combustible para obtener divisas que ayuden a mantener las políticas sociales pero que a su vez, se licuan en importaciones de todo tipo y al pago de deuda externa con una inflación y escases galopantes. Claro, que sin perder de vista el rol que juegan las burguesías locales anti-chavistas en este panorama económico y que desde el oficialismo han denominado “guerra económica”. Y es que el malestar de amplios sectores sociales por la falta de alimentos, medicinas y bienes básicos, hacen que la base de apoyo del chavismo se vaya desgastando cada día un poco más.

Con esto, vuelvo a remarcar que la permanencia de Maduro en el poder depende, al parecer, pura y exclusivamente de la corporación militar que es de donde surgió la propia figura de Chávez y su idea de socialismo bolivariano.

Por Valentín Steimbreger

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