Contundente victoria del chavismo en las elecciones municipales

El pasado domingo 10 de diciembre se realizaron en Venezuela las elecciones municipales en las que se eligieron 335 alcaldes y al gobernador del estado de Zulia, tras la destitución de su gobernador electo en las elecciones regionales pasadas, Juan Pablo Guanipa (MUD) por su decisión de no presentar juramento del cargo ante la Asamblea Nacional Constituyente, como si hicieron el resto de sus pares.

La victoria fue arrasadora para el chavismo, pese al boicot de la oposición, que triunfo en 300 de las 335 alcaldías y en Zulia quedando con 19 de los 23 estados federales. Éste fue el tercer test electoral del año, y en los mismos la oposición se batió internamente si se presentaban o no a dichos comicios, como forma de deslegitimarlos. Esta ambivalencia es la que abrió una fractura como nunca en la amalgama antichavista. La prueba son aquellos sectores que si se presentaron hasta inclusive ganaron 35 alcaldías. No es menos cierto también, que fueron sin muchas de sus figuras con mayor posibilidad, pero esto es solo producto de una fuerza en crisis, con los líderes enfrentados entre sí desde las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente.

En este contexto es que van apareciendo voces discordantes dentro de la oposición que buscan replantear la estrategia ante el chavismo, y son más tendientes a hacerse una autocrítica y no utilizan el comodín del fraude ante cada resultado adverso. De hecho, esta semana se sumó a esta línea el, ex chavista, ex coordinador de la Campaña de Capriles, y ahora potencial candidato presidencial, Henri Falcon, que salió a tomar distancia de la MUD. Mientras los principales partidos de la oposición decidían no participar en las municipales, su organización, Avanzada Progresista, sí estuvo y defendió la vía electoral (pese a lo que considera como “procedimientos fraudulentos” del Estado) con la siguiente afirmación: “Al chavismo se le gana masificando el voto”.

Es verdad también, que la mayoría de la población habilitada no fue a votar y que solo lo hicieron un 47%, pero también es cierto que en una elección de este carácter municipal vota mucha menos gente que cuando hay una elección presidencial y que el voto en Venezuela no es obligatorio.

Si hacemos un pantallazo general y anual de lo acontecido hasta aquí podemos decir que pareciera ser un recuento de como la estrategia de los principales partidos opositores pasaron en cuatro meses de llamar a sacar al gobierno por la violencia callejera, luego a presentarse a elecciones, a finalmente a abstenerse.

Estas elecciones son muy importantes para ver el control de territorio y la potencialidad de las fuerzas en disputa de cara a las elecciones presidenciales del 2018 pero, sobre todo, ver como la unidad del chavismo le ganó a la fractura opositora que, a pesar de su poder de fuego, no logra constituirse como alternativa.

Es decir, lo que parecía a principio de año una segura derrota del chavismo en las urnas, dado las dificultades económicas del país fomentadas principalmente por sectores de poder internos y externos, no resultó tal. La estrategia que buscaba generar escenarios de descontento social para dinamitar la base de apoyo chavista se topó con la incapacidad opositora de canalizar aquellas demandas de la variopinta avanzada contra el oficialismo.

Eso sí, mientras queda ver como se rearman, el chavismo festeja (un rato) la victoria popular.

Por Valentín Steimbreger

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