Con Macri, Enarsa también importa gas

En ocho meses, Enarsa importará gas por más de diez mil millones de dólares.

 

En efecto, aunque los principales referentes de la Alianza Cambiemos criticaban desde la oposición las operaciones de compra de gas en buques del gobierno kirchnerista, esta semana se difundió el cronograma de compras comprometido por la empresa entre el 10 de enero y el 25 de agosto de este año que significará un gasto de 10.354 millones de dólares para todo el período.

Solamente este mes de junio, entrarán 12 barcos con gas natural licuado a las instalaciones de inyección ubicadas en los puertos de Escobar y Bahía Blanca.

La información, aparecida en la agencia oficial Télam, consigna además que en el puerto de Campana se recibirá, hasta el 25 agosto un volumen de 2.026,93 millones de BTU, por un valor de 5.425 millones de dólares. A través del puerto de Bahía Blanca, los ingresos sumarán 1.760,58 millones de BTU por un valor de 4.929 millones de dólares.

Las licitaciones que sumen importaciones más allá del 25 de agosto serán informadas también públicamente a medida que se vayan realizando y confirmando las operaciones.

Como es habitual en la comunicación oficial, se dijo que “la transparencia se garantizará divulgando, desde hoy, todos los resultados de cada licitación detallando con precisión el nombre de cada empresa proveedora, país de procedencia, el buque de transporte, fecha exacta de arribo, puerto de descarga, precio por millón de BTU (la unidad de medida para este producto) y volumen total en miles de metros cúbicos”. La compañía divulgó por primera vez todos los resultados arrojados por las licitaciones implementadas con el objetivo de realizar la importación de GNL.

Además, Aranguren desestimó las críticas por la compra de gas a Chile a siete dólares el millón de BTU -más del doble de los 3 dólares que se pagan por el gas boliviano-, porque, dijo, se reemplaza energía generada por gasoil, que tiene un costo mayor. Según el funcionario, se logra un ahorro de u$s 46 millones de dólares con esta sustitución.

Su argumento fue que la obligación del gobierno “es tratar de hacerle la vida más fácil a la gente y que haya disponibilidad de producto cuando se necesita, que cuando se acerca el invierno haya gas. Por eso tenemos que tratar de conseguir ese producto de la mayor cantidad de fuentes posibles”. Los criterios son idénticos a los que expresaba el gobierno anterior y que eran rechazados de forma unánime por los políticos enrolados en Cambiemos y el empresariado periodístico concentrado.

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