Con las ganas

Parece que Eduardo Eurnekian se quedó con las ganas de firmar el acuerdo que iba a dar el puntapié inicial para la construcción de la represa Chihuido I sobre el río Neuquén. Después de varias dilaciones y hasta de una comunicación directa entre Mauricio Macri y Vladimir Putin, no se consiguió la rebaja de 1,5 puntos porcentuales para financiar la obra. El acuerdo contemplaba un préstamo de hasta 2.600 millones de dólares del Banco de Desarrollo ruso -Vnesheconombank-, que los ofrecía con un interés del 6,5 por ciento. Macri pretendía el 5 por ciento, por lo cual el ministro de Finanzas y ex broker Alfonso de Prat Gay no viajó a San Petersburgo para participar del foro empresario, que culmina este sábado 18 de junio.

Eurnekian, dueño de la constructora Helport, integrante del consorcio adjudicatario, había anunciado en abril pasado que el acuerdo se firmaría este mes. Otra vez se posterga esta obra, que ya tiene más de medio siglo de proyectada cuando se trató de sustituir la dependencia del gas y del petróleo por otras energías durante la ejecución -frustrada- del segundo Plan Quinquenal de Juan Perón.

Agua y Energía, el organismo que diseñó el proyecto, estableció dos represas para controlar las crecidas máximas probables del río Neuquén: Chihuido I y II, esta última complementaria de la primera. Aparentemente, Chihuido depende más de los vaivenes políticos del país que de sus posibilidades de financiación, ya que la iniciativa que impulsó Jorge Sobisch durante su última gestión como gobernador para construir la segunda represa, con el grupo Pescarmona como aliado, fue bloqueada por no garantizar la seguridad total de las poblaciones aguas abajo del Neuquén.

La nueva postergación ocurre pese a las declaraciones optimistas del gobernador Omar Gutiérrez, que aseguró que el proyecto “avanza” y que el financiamiento “es la llave que abre la puerta para el desarrollo de Chihuido”.

En 2014 se adjudicó la obra con financiamiento con respaldo del banco ruso. Pero devaluó el rublo y se derrumbó el petróleo y la crisis afectó seriamente la economía de la Federación Rusa.

De haberse logrado el acuerdo sobre las cláusulas financieras, el convenio se formalizaría con la firma de Prat Gay. La obra de Chihuido fue adjudicada hace un año y medio a un consorcio de empresas encabezadas por Eduardo Eurnekian.

La represa permitirá incorporar casi 700 megavatios (MW) al sistema eléctrico argentino que significará para el país un importante ahorro de divisas por la menor compra de combustible destinado para la generación de centrales térmicas. La financiación del banco ruso supera el 87 por ciento del monto de la obra, y el repago se hará con el propio producto de las centrales a partir del quinto año de producción de energía eléctrica. La central generará alrededor de 637 megavatios hora una vez concluidas las obras, que permitirán además regular las crecidas del río y abastecer agua a la región para consumo, riego y uso industrial. El consorcio adjudicatario está integrado por las empresas argentinas Helport (Grupo Eurnekian) Chediack; Panedile; Eleprint; Hidroeléctrica Ameghino, la española Isolux Ingeniería y la rusa Inter Rao, que tendrá a su cargo la financiación del proyecto.

La firma adjudicataria tendrá a su cargo la financiación, elaboración del proyecto ejecutivo, construcción, operación, mantenimiento y explotación del aprovechamiento multipropósito Chihuido I y al cabo de 15 años de concesión, el complejo pasará a manos de la provincia de Neuquén. Chihuido I contará con cuatro turbinas, con una potencia instalada de 637 MWh, lo que permitirá una energía media anual de 1.750 Gwh.

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