Colombia: el fin del conflicto con las FARC

Esta semana se firmó el acuerdo entre el gobierno colombiano y las FARC que pone fin a 50 años de conflicto armado.

A partir de ahora se abre paso a un periodo donde se activa una justicia transicional en la que actores de ambos bandos se someterán a un sistema especial en el que no se van a dictar condenas. Esto fue condición para que la guerrilla abandone las armas y así insertarse a la vida política.

Ya en 1984 hubo un intento de las FARC de sumarse a un partido, la Unión Patriótica, pero sus integrantes fueron perseguidos y asesinados por grupos de paramilitares de derecha. Tampoco es la primera vezque se abren procesos de paz; anteriormente, hubo intentos en 1991-92 y 1998-2000 para lograr un alto al fuego definitivo pero que, por diversas razones, fracasaron.

Vale recordar que todavía queda la instancia del referéndum. Según los sondeos, la victoria del “sí a la paz” será efectiva. Sin embargo, hay sectores de la sociedad colombiana, representados por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, rechazan el acuerdo alcanzado. Uno de los principales argumentos de esta postura es que no se hace justicia con las víctimas del conflicto.

No obstante estas discusiones internas, el acuerdo no deja de ser transcendental para la historia colombiana. Eso no se pone en duda, lo que sí se pone en duda es que el mismo signifique automáticamente el fin de una violencia que azota al país desde hace más de medio siglo. Es decir, el fin de la guerrilla más importante es solo uno de los factores que son parte de un entramado de violencia mucho más complejo en el cual, los grupos paramilitares que controlan amplias zonas de territorio, apoyados muchos por sectores políticos, militares y terratenientes seguirán actuando, al igual que bandas criminales ligadas al narcotráfico.

Las FARC fue unas de las tantas guerrillas que surgió en 1958, el mismo año en el que se puso fin al periodo conocido como “La Violencia”. En un primer momento se presentó como un grupo de auto-defensa campesino de tendencia liberal para después conformarse como un grupo de guerrilla de orientación marxista-leninista y que recién en los ´80 se decidió a tomar poder. Hoy, abandonan las armas en una Colombia que se sigue desangrando. Habría que preguntarse sobre el motivo de esa decisión, ¿la merma en sus propias filas quizá, tras años de conflicto y ofensivas gubernamentales? ¿o una estrategia gubernamental para dar una salida honrosa ante la imposibilidad de desarmarla tras 50 años? Son puntos clave para analizar en el transcurso de los acontecimientos.

De aquí en más queda ver cómo se resuelven estos problemas estructurales en una Colombia en la que la concentración económica y la desigualdad social fueron y son producto de un modelo de país excluyente en el que las clases dominantes no repartieron ni un peso. Allí es donde la violencia ocupó aquellos lugares que no ocupaba ni ocupa el Estado.

 

Por Valentín Steimbreger

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