Cai Guo-Quiang: lo efímero que perdura

Arrow
Arrow
Slider

Para otros niños en cualquier otra parte del mundo la pólvora es algo distante, lejano, algo que se ve en películas, en cambio para Cai Guo-Quiang, la pólvora era un elemento cotidiano ya que presenció durante su niñez el conflicto entre Taiwan y el Partido Comunista Chino lo que le permitió experimentar de primera mano el poder destructivo la pólvora, y es quizá por este motivo que como una especia de catarsis ahora se dedica utilizarla como una musa creadora de belleza.

Las fuerzas militares chinas fueron los primeros en utilizar armas basadas en pólvora, como cañones, mosquetes, etc. Sin embargo, es curioso pensar que cuando los taoístas inventaron la pólvora lo que buscaban era crear una poción para la inmortalidad. Por lo que no es tan extraño que sea un chino el que haya descubierto, si bien no la forma de ser inmortal, sí la forma de trascender a partir de la pólvora.

Sus primeras obras creadas con este elemento fueron cuadros en los que experimentaba dibujando con pólvora ciertos contornos para que, cuando esta ardiera, quedara dibujada la silueta que buscaba. Quizá no se escuche muy interesante pero el resultado es maravilloso.

Con el tiempo se sintió listo para algo más grande por lo que dejó los lienzos y vio el cielo como un lienzo infinito en el que podría dibujar con fuegos artificiales. El resultado son unas maravillas audiovisuales que se quedan plasmadas en la mente. Por ejemplo:

Elegy: es una obra con la que se abrió la serie llamada “La novena ola” y fue creada enteramente por fuegos artificiales, en la que se inicia con “Elegy” que es una cascada gris y negra, en la que una especie de “cuervos” representan las alegrías y las penas de la vida. La obra continúa con “Remembrance”, cruces de colores que simbolizan las amistades de tiempos pasados, dando paso a “Consolation”, nubes de colores cálidos representando recuerdos y dando pie al gran final: “Remembrance” que consiste en cascadas verdes y moradas con las que se busca imprimir un recuerdo que quede plasmado en la mente del espectador.

La vida es una milonga: Dentro de su obra tango y fuegos artificiales que el artista presentó en Argentina el 24 de enero de 2015 se pudo apreciar esta magnífica obra de arte basada en los movimientos de los bailarines de tango en la que los fuegos artificiales dibujan siluetas de colores bailando al tiempo que en el fondo fuegos artificiales blancos siguen el ritmo de la música.

Para concluir quisiera decir, si están pensando lo mismo que yo en cuanto a la contaminación que producen sus obras, que Cai Guo-Quiang usa pirotecnia biodegradable, la cual, supuestamente, no hace nada de daño al medio ambiente. Y aunque mi admiración por este maestro de lo efímero es enorme no estoy seguro de poder creerle al cien por ciento.

 

Jaher

2 comentarios sobre “Cai Guo-Quiang: lo efímero que perdura

  • el 17 noviembre, 2016 a las 8:04 pm
    Permalink

    Qué increíble “La vida es una milonga” ¡como hace bailar a esas personas utilizando los fuegos artificiales!

  • el 17 noviembre, 2016 a las 8:55 pm
    Permalink

    Excelente artículo como siempre. Está vez con una forma poco común de realizar arte. Su historia y la descripción de este artista es simplemente magnífica, resumida en perfectas palabras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *