Bullrich y su deuda histórica con la Campaña del Desierto

Don Alfonso Bullrich fue Intendente de la Ciudad de Buenos Aires en el período 1898-1902, durante la primer parte del mandato presidencial de Julio Argentino Roca. Este hombre fue también dueño de un centro de remates (lo que hoy constituye el famoso shopping Patio Bullrich en Capital Federal) donde se subastaron, ente otras cosas, muchas de las tierras “obtenidas” por el ejército durante la llamada Campaña del Desierto. La histórica familia vio nacer allí gran parte de su fortuna.

“Esta es la nueva Campaña del Desierto, pero sin espadas, con educación”, diría uno de sus descendientes, hoy devenido Ministro de Educación de la Nación. Las palabras de Esteban Bullrich dejaron helados a los presentes, hace pocas semanas, en el acto de inauguración del Hospital de la Escuela de Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Negro en Choele Choel.

Ya es sabido que la categoría “desierto”, proclamada por la campaña liderada por Roca en nuestras tierras, fue utilizada para negar toda población previa a la llegada del “blanco” y que permitió a unas pocas familias acomodadas adueñarse de 2,5 millones de hectáreas.

Sin embargo, la frase no sólo alberga una visión elitista y parcial sobre cómo era constituido el territorio patagónico previamente a la llamada “Conquista del Desierto” sino que remite a una concepción unitaria y discriminatoria sobre la población actual y la educación de nuestra región.

Miembros del Grupo de Estudios de Historia Social (GEHiSo), expresaron sus críticas a la inoportuna pero no inocente frase alegando que “intenta cambiar los fusiles de antaño por la educación del presente, pero no hace más que reafirmar, a través de su discurso un pensamiento retrogrado que nos retrotrae a la concepción positivista de las últimas décadas del siglo XIX legitimando esa vieja concepción arraigada en los sectores del privilegio que sostienen una y otra vez para el caso de Argentina”.

Lejos de una visión que implique invertir para generar las condiciones en las que todos los ciudadanos puedan acceder a una educación de calidad, ellos dicen “traer” la educación. Podría leerse que su objetivo es el de conquistar al inferior, para dominar, tal cual lo hicieron sus antepasados, no con educación sino con espadas. “Sin profesionales que multipliquen lo que hacemos, no sirve de nada porque no estaríamos poblando este desierto”, osó de aclarar, sobre el final de su exposición, el funcionario.

Estos dichos del Ministro, dejan al descubierto las raíces de un pensamiento propio de la oligarquía argentina de ayer y de siempre; todo lo que no se le parezca a ellos es bárbaro, todo lo no conquistado por la ilustración es negro, es grasa, es indio, es cabeza. Y después dicen que la grieta nació ayer.

 

Por Paz Colobig

pazcolobig@manoamanonoticias.com.ar

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