Brasil y Venezuela. Dos caras de una misma moneda.

Esta semana acontecieron en nuestro continente dos hechos que marcan la acentuación de la ofensiva neoconservadora. El primero, fue la condena a prisión en primera instancia a Luis Inacio Lula Da Silva y el segundo, fue lo ocurrido con la “consulta popular” opositora en contra al llamado de Asamblea Constituyente propuesta por Nicolás Maduro en Venezuela.

Lula fue condenado a 9 años y medio de prisión por la supuesta compra ilegal de un departamento. Si bien, es un fallo de primera instancia y que fue apelado por la defensa del ex presidente, la estrategia del poder real de Brasil parece ser bien clara: sacarlo de la carrera presidencial del 2018.

Se sabe que Lula concentra un caudal de votos considerables que lo posicionan como el potencial ganador de los comicios a celebrarse el año que viene. Si bien, este fallo aún no pone en riesgo su candidatura, es probable que si se acentúa la ofensiva judicial tarde o temprano el resultado final sea la proscripción del candidato del PT.

De hecho, esta situación es lo que mueve las fichas al interior de la derecha gobernante a través de un poder judicial que juega su propio juego con los sectores reales de poder. La estrategia de este sector, además de la proscripción del principal candidato opositor, parece centrarse a su vez en una especie de manipullite a la brasilera con el fin de conseguir legitimidad de una clase política mayoritaria inserta en los más amplios circuitos de corrupción, pero sobre todo construir un candidato capaz de lavarle la cara al gobierno golpista de Temer, de cara a las elecciones que vienen.

En Venezuela, la situación sigue ribetes distintos en cuanto la oposición busca de todos los modos posibles derrocar lo antes posible al gobierno de Nicolás Maduro con todos los instrumentos que estén a su alcance. Este domingo la estrategia se basó en un llamado a una consulta popular ilegal, no convalidado por el Consejo Nacional Electoral, que busca minar el camino a la Asamblea Constituyente y que el 30 de este mes se convocaran las elecciones para la misma.

Recordemos que la oposición además de la guerra económica declarada al gobierno a partir del 2013 y las manifestaciones violentas, viene de diferentes movidas sami-institucionales como el referéndum revocatorio del año pasado una vez conseguida la mayoría en la Asamblea Nacional.

Así las cosas, lo acontecido en Brasil y Venezuela son la cara de una misma moneda. Los gobiernos populares se enfrentan a una ofensiva mediática-judicial que buscan el retorno de una elite que obedezca a los intereses de estos sectores de poder, sin concesiones.

Por Valentin Steimbreger

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