Ataque de Estados Unidos a Siria y la Guerra (aún) Tibia

El conflicto en Siria que había comenzado como una guerra civil en un lejano 2011 en medio de las llamadas “Primaveras Árabes”, hoy, pareciera tener ribetes mucho más complejos que llevan a la internacionalización del mismo, en donde las potencias miden sus fuerzas defendiendo cada una sus intereses, en donde los organismos supranacionales parecen no dar respuestas y en el cual, el fantasma del comienzo de una nueva “Guerra Fría”, se hace cada día un poco más cercano.

Este viernes por la noche Estados Unidos con el apoyo de Francia y el Reino Unido lazaron aproximadamente 100 misiles en una acción militar conjunta contra la capital siria, Damasco, sobre supuestos objetivos puntuales relacionados a la fabricación y uso de armas químicas en un ataque reciente en Doumas por parte del gobierno de Bashar Al-Asad. Este accionar ordenado por el propio Trump (sin la debida autorización del Congreso) no quedo sin la respuesta de la Rusia de Putin, aliada del régimen sirio, que ya advirtió que dicho ataque no quedará sin consecuencias y caratulo la acusación como “un montaje” de agentes extranjeros.

Aún sin las pruebas fehacientes que demuestren el uso de armas químicas (prohibidas por leyes internacionales) en dicho ataque del sábado pasado en Doumas, desde el gobierno sirio siempre han negado el uso de este tipo de armas y han caratulado la acción militar de Estados Unidos como una violación al derecho internacional.

Como era previsible, tanto la OTAN, como Alemania o Canadá, apoyaron el ataque, mientras que la ONU a través de su secretario General Antonio Guterres, se limitó a pedir a los estados miembros de la organización que actúen bajo la Carta de las Naciones Unidas y la Ley Internacional. Por el otro lado, a las declaraciones ya expuestas de Rusia habría que sumarle la del otro aliado del gobierno sirio, Irán, quien tildó a los mandatarios de Estados Unidos, Francia y Reino Unido de “criminales”.

Estás declaraciones y acusaciones cruzadas nos hablan, a su vez, del complejo sistema de alianzas que se ha conformado alrededor de la guerra desatada en Siria, que ya lleva 8 años, que ha dejado al menos un número escalofriante no menor a 500.000 muertes y que pareciera no tener un fin a corto plazo.

En este contexto también, vale resaltar la deficiencia que han demostrado los organismos supranacionales como es el caso de la ONU, que al responder siempre a los caprichos de los cinco países (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) atornillados en el Consejo de Seguridad y los únicos con poder de veto, ha creado un sistema de funcionamiento anacrónico y antidemocrático de toma de decisiones y representación de la comunidad global, y que ha demostrado con creces toda su incapacidad para mediar en conflictos concretos.

Estos pueden ser algunos de los puntos clave para entender la nueva puja de poder en este mundo multi-polar y el porqué de que Siria se haya convertido en el centro y laboratorio de intereses foráneos a costa de falsos pretextos y de su propia destrucción.

Por Valentin Steimbreger

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