Astillero Río Santiago, defenderlo o dinamitarlo

Por Gimena Gonzalez Eastoe

Hace poco más de un mes, el gobierno nacional firmó un decreto que, bajo el objetivo de aumentar la flota marina de bandera nacional, levantó los impuestos a la compra de transportes fluviales a países extranjeros. Esta medida, desfinanció directamente la industria naviera local.

El Astillero Río Santiago es un emblema de la industria naval nacional. Ubicado en Ensenada, es uno de los más grandes de Sudamérica y cuenta con más de tres mil trabajadores. La crisis que atraviesa no es actual, pero se acentúa con las políticas de ajuste del gobierno de María Eugenia Vidal. La última medida que da cuenta del vaciamiento, fue un decreto en el que se establece arancel cero a la importación de buques nuevos y usados.

Desde hace algunos meses, los trabajadores se encuentran en estado de alerta y movilización como medidas concretas frente a la falta de inversión del gobierno provincial. Y es que el propio presidente Mauricio Macri dijo que pretendía deshacerse de él.

Macri, sentenció que al Astillero “hay que dinamitarlo” porque para su administración representa un problema. A ello, se suma la compra directa de cuatro buques patrulleros marítimos por un monto de 330 millones de dólares, al astillero Naval Group, de gestión estatal, en Francia. Al respecto, los trabajadores señalaron que si se hubiera fabricado en Argentina, el costo sería de al menos 100 millones de dólares menos.

Desde Mayo, los trabajadores han denunciado aprietes y persecuciones e incluso la tercerización de algunos servicios, razón por la cual justifican la intención de vaciar el Astillero. Al mismo tiempo,  reclaman la inversión en la empresa no sólo para hacer frente a la compra de insumos sino para encarar nuevos proyectos.

La comunidad ha expresado su solidaridad frente a esta situación, que no es diferente a la que se vivió durante los años ´90 con las privatizaciones. La lógica parece la misma; vaciar la empresa, instalar la idea de que no sirve o que resulta un gasto para el Estado y luego, rematarla al mejor postor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *