Así lo viví yo

17467472_10212758291058618_115515695_n
Playón de la UNCo.

A partir de las 9 a.m. del martes, el playón de la universidad fue tomando color con los docentes que iban llegando para emprender viaje hacia Buenos Aires, en lo que sería una jornada histórica de lucha a nivel nacional.

Luego de un breve acto, comenzaron a sonar los nombres para repartirse en los ocho colectivos que movilizaría la columna Patagonia Oeste, en los que ya esperaban a bordo los compañeros del interior neuquino, el este de Chubut y sur de la provincia de Rio Negro.

La despedida fue emotiva. Muchos compañeros fueron a darnos el último saludo en nuestra partida a la Marcha Federal Educativa.

descarga
marcha blanca de 1988

Y asi emprendimos viaje llevando con nosotros el reclamo, las convicciones y el compromiso no solo de miles de compañeros, sino también de toda la comunidad educativa y, particularmente, mi colectivo fue testigo de ello. A bordo nos encontrábamos docentes nuevos y entusiastas, que no podíamos esperar llegar a la Capital para hacernos sentir, otros con mucha experiencia  que nos aconsejaban, jubilados que nos llenaban de energía con sus relatos sobre la gloriosa marcha blanca del ’88, una auxiliar de servicio que no dudó en brindar su apoyo,  universitarios que llenaban de alegría el viaje y hasta un par de estudiantes secundarios.

Llegamos a Santa Rosa al rededor de las 20, en un viaje de ocho horas que pareció un abrir y cerrar de ojos. Allí nos esperaba la gente de UTELPa  con todo listo para un acto en la plaza central. Al descender de los micros en la estación de ferrocarril, con bombos y banderas, emprendimos marcha hacia el centro de la ciudad, en lo que sería uno de muchos momentos emotivos. Entonando cánticos caminamos ante la atónita mirada de los lugareños que, en su incredulidad por nuestro abultado número, grababan con sus celulares y salían a ver a qué se debía tanto alboroto, aún abandonando sus puestos de trabajo por unos minutos.

Al arribar a la plaza, los compañeros Pampeanos, junto a quienes habían viajado desde Comodoro Rivadavia y otras organizaciones sociales aplaudían nuestra llegada para fundirnos con el clásico “Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode!”.

Luego de unas  palabras de aliento de los líderes sindicales, regresamos a los colectivos para dirigirnos al predio del Centro de Empleados de Comercio, donde nuestros anfitriones habían preparado una gran cena popular en la que fuimos muy bien atendidos para posteriormente partir a nuestro destino final: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

aten-en-marcha-federal
ATEN encabezando la marcha

Día nublado en la Capital. Ya sentíamos el calor húmedo típico de la ciudad porteña cuando llegamos a Avellaneda para sumarnos a la columna sur. Fue al encolumnarnos con los demás sindicatos que sentimos un profundo orgullo por la organización a la que pertencemos. ATEN encabezaba la columna austral y eso nos inflaba el pecho, porque el respeto ganado no ha sido gratuito; tiene su origen en la lucha, las conquistas y hasta la sangre de sus agremiados. Las caras de Carlos y Silvia en los estandartes nos lo recordaban constantemente.

 

17425908_1877407452535684_1749664428065617605_n
Cordón humano ante la provocación

Marchamos por el puente Pueyrredón mientras la policía formaba un cordón para dejar libre el carril que dicta el protocolo de seguridad. Pero los azules no estaban contentos con tal demostración de fuerzas y nos provocan golpeándonos con sus enormes escudos, buscando una reacción violenta que nunca llegaría. En cambio, los docentes armamos nuestro propio cordón, tomados de la mano.

A medida que avanzábamos, los vecinos asomaban por las ventanas de los edificios, algunos asombrados, otros aplaudían y hasta tiraron papel picado desde sus balcones,  festejando tanta dignidad desplegada en el puente.

17309884_1877406832535746_8144601908941712238_n (1)
La carretera era nuestra

El calor era agobiante, pero seguimos marchando, cantando y flameando nuestras banderas, aprovechando cada curva para intentar medir la longitud de la columna, pero en el horizonte, solo se divisaban mas y mas docentes. “No pensamos que iban a venir tantos”, nos reconoce un uniformado al retirarse. Ahora toda la carretera era nuestra.

Estabamos cansados, habían sido un viaje y  caminata muy largos, pero la cabeza mueve las piernas y nuestras cabezas estaban mas lúcidas que nunca, fortalecidas por la convicción que nos mueve y el cantar de los compañeros.

250px-Evita_-_Edificio_del_Ministerio_de_Salud_-_Lado_Sur
Nos recibe sonriendo

Avanzamos por la 9 de Julio cuando la vemos a lo lejos. Nos recibe sonriente y nos observa calidamente desde el edificio del Ministerio de Obras públicas. Algunos maestros la saludaron con los dedos en V, su sola vista nos llenó de energías. Al borde de la Avenida, niños de guardapolvo acompañados por sus padres y seños sostenían carteles en apoyo a nuestra causa. La imagen llenaba el corazón.

plaza dee mayo
La plaza desbordada

Tomamos Avenida Belgrano y,  ya en la Julio Argentino Roca, nos vimos envueltos por los enormes edificios que no hicieron mas que amplificar la fuerza de nuestros cantos. El “¡Luche, que se escuche!” sonaba  mas alto que nunca  cuando, finalmente, entramos a una Plaza de Mayo que contaba con algunas columnas ya instaladas. Inflables de SADOP, CTERA, UDA y SUTEBA, entre otros, adornaban el cielo frente al cabildo.

La voz principal nos dio la bienvenida y nos pidió mirar en las pantallas las primeras imágenes de la marcha tomadas desde los drones. Eran simplemente IMPRESIONANTES y enloquecieron a los presentes que se vieron alentados ante semejante demostración de fuerza. La Plaza estaba desbordada.

0019946171
Alesso (CTERA) al micrófono. Baradel (SUTEBA) y Yansky (CTA) la aplauden

El escenario se llenó de líderes sindicales y discursos contra los intentos de flexibilización laboral y políticas de destrucción de la escuela pública de Cambiemos fueron sucediéndose, alternando con cantos que tenían, casi siempre, al presidente como primer objetivo.

El cierre del acto fue a pura música y baile, de la mano del grupo Arbolito que le puso melodía a la consigna que 400 mil docentes fuimos a darle a la Rosada: Pará la mano, Macri.

Final de una jornada inolvidable. Los educadores habíamos mostrado toda nuestra fuerza, no solo  en una plaza repleta, sino también en las enormes manifestaciones de los compañeros que no pudieron asistir. De a poco, las calles se fueron liberando, mientras l@s maestr@s nos dirigíamos a nuestros respectivos micros.

Emprendimos regreso a nuestros pagos, todos entusiasmados y recargados de energía. La experiencia en Buenos Aires había avivado el fuego que llevamos dentro y volvimos llenos de mística, mas convencidos que nunca de que podemos ganar, no sólo esta lucha, sino la batalla cultural también.

Fotos cortesía de Prensa Aten Provincial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *