Hasta siempre, Comandante

Dicen los diarios y la televisión, dice la radio que murió Fidel. Que a eso de las 22.29 murió el comandante Fidel Castro Ruz. ¿Acaso no pensaron que tal afirmación es imposible? ¿No se dieron cuenta de que cada vez que lo matan crece la siembra revolucionaria?

Esto es lo que empieza a pasar por estas horas. Los medios de comunicación masiva reproducen imágenes y discursos. Su voz inundará las casas de quienes no le prestaron atención y entonces Fidel estará más vivo hoy que ayer.

La relevancia de su figura puede medirse en muchas dimensiones. Los valores de la Revolución Cubana han puesto en evidencia que el mundo puede y debe encaminarse hacia algo más justo, donde comer, trabajar, tener salud y educación, vivir y gozar el tiempo libre deben estar por encima del consumo mercantilista, de la libertad individual, del sálvese quien pueda. Esto es ni más ni menos que la causa popular por encima de las aspiraciones individuales. Para quienes militamos por la justicia social, este es el legado.

Ciertamente el 25 de noviembre será ahora el final del siglo XX largo, el que estuvo marcado por la irrupción del pueblo en la escena política y de las revoluciones y procesos de descolonización. La emergencia de líderes populares a lo largo del siglo XX se extendió hasta nuestros días en los que América Latina se dio la posibilidad de volver a soñar con pueblos libres y empoderados.

Se mezcla la tristeza y la alegría. La tristeza que también es egoísta, porque cuando parten los imprescindibles nos sentimos abandonados. Y la alegría de sentirse vivo, de saber que no mueren las ideas y experiencias populares porque éstas se anclan en la memoria colectiva y que, por lo tanto, lo que viene para adelante, aun cuando parezca oscuro, nos devolverá de manera irreversible la posibilidad de reinstalar la justicia social.

Equipo Editorial Mano a Mano Noticias

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