América Latina, las grandes potencias y el tablero de ajedrez sirio

Por Javier Espinoza

Son varios los países en esta parte del mundo que recibieron importantes contingentes de inmigrantes de origen árabe, y Argentina no es la excepción. Como sucede con todas las colectividades de larga data en el país, los habitantes argentinos de origen sirio son muchos, tienen importante presencia en los lugares donde se asentaron.

Aun considerando todos estos importantes factores, no son muchos los dignatarios árabes que visitaron Latinoamérica. Tal es así que, con la excepción de los vínculos en materia de política exterior con Cuba, las relaciones sociopolíticas de los países árabes con sus pares de Occidente fueron menos fluidas que con otros estados.

Hace no mucho tiempo, esta realidad se modificó sensiblemente como consecuencia de las transformaciones políticas en algunos países de Sudamérica. De esta manera, como consecuencia de iniciativas del entonces Presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, se realizaron reuniones entre líderes políticos de la Liga Árabe y algunos de sus homólogos latinoamericanos. Así, como consecuencia de este mejoramiento en las relaciones diplomáticas, se dio la gira del Presidente sirio Bashar al Assad en 2010, donde visitó Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina.
Cuba, por caso, rompió relaciones con Israel tras la guerra de 1967, en el marco de su alineamiento con el bloque soviético en materia de política exterior. Venezuela, por su parte, llegó a expulsar al embajador israelí en 2008, tras la intervención en la Franja de Gaza en la Operación “Plomo Fundido” entre Diciembre del 2008 y Enero del 2009.

Con algunos matices, a lo largo de la segunda mitad del S. XX, tanto Brasil como Argentina mantuvieron buenas relaciones con el mundo árabe. Básicamente, el apoyo que espera Siria apunta a recuperar el territorio de las Alturas del Golán, perdido a manos de Israel en la guerra de 1967. Aunque la presión de diversas organizaciones judías se hizo sentir, la gira de Al Assad fue un triunfo ya que logró el apoyo de Argentina, Brasil, Cuba y Venezuela, quienes se expresaron a su favor.

La actual situación siria

Surgida en el marco de ese conjunto de convulsiones políticas que afectó al norte de África y Medio Oriente dudosamente calificado como “Primavera Árabe”, no logró sin embargo (a diferencia de otros países de la región) que en Siria el gobierno en funciones cese en el ejercicio del poder.
La crisis siria comenzó en 2011 en el marco de las protestas pacíficas contra el gobierno de Al Assad, quien las reprimió. A fines de ese año los rebeldes lograron asentarse en el norte del país; derivando en una guerra civil, dado que la totalidad del país se hallaba bajo enfrentamientos de variada intensidad.
En cuanto a la dimensión humana del conflicto, estamos ante una tragedia: las cifras más optimistas hablan de una cantidad de alrededor de 120000 víctimas, siendo más de la mitad de ellas civiles. Además, el número de refugiados supera los 3 millones de personas, mientras que la actual situación no tiene visos cercanos de concluir; lo cual magnifica aún más la dimensión de esta catástrofe humanitaria. El desarrollo de los combates derivó en acusaciones mutuas de crímenes de guerra y otras violaciones a los derechos humanos.

Ni qué hablar sobre las consecuencias que los enfrentamientos tuvieron y tienen sobre el patrimonio cultural sirio, donde muchos de sus sitios arqueológicos datan de miles de años; dando cuenta los mismos de la presencia babilonia, persa, egipcia, romana, bizantina y griega, entre otras. De tal magnitud son los daños, que la UNESCO ha llamado a la comunidad en reiteradas ocasiones a tomar parte activa en la resolución pacífica del conflicto, a efectos de proteger el acervo cultural de un valor realmente incalculable.
Desde sus inicios el conflicto tuvo siempre presente el riesgo de expandirse, y así fue. Hubo muchas muestras, tales como: enfrentamientos en Líbano entre partidarios y detractores de Al Assad, las escaramuzas fronterizas entre sirios e israelíes (y el ataque de Israel sobre Damasco el 5 de mayo del presente año, lo cual reavivó los peores temores de una nueva guerra árabe israelí). A ello, no hay que dejar de recordar la intervención de Hizb Allah , los rumores sobre una presunta presencia de la Guardia Revolucionaria Iraní, como los principales contingentes que (aparte de las FFAA leales) apoyan al gobierno de Al Assad. Tampoco hay que olvidar el respaldo que tuvo de Rusia y China, dos países con banca permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En cuanto a los países que sostienen a la oposición, en junio de 2013 hubo una reunión en Suiza, donde se vino a confirmar lo que bajo cuerda se venía plasmando: se asumió la decisión política de armar a la oposición siria para así equiparar el equilibrio de fuerzas y de esa manera permitirle a la oposición negociar desde otro lugar. En ello tuvieron protagonismo países como EEUU, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, Turquía, Jordania, Emiratos Árabes y Arabia Saudí. Si bien se pronunciaron al respecto estos países, también hubo matices ya que no todos están de acuerdo en una eventual intervención militar directa; cuestión que es la proclamada por Estados Unidos y que no encontró el apoyo que el Departamento de estado esperaba. Cuestión clave que se manifiesta, por ejemplo, en la negativa de Egipto de permitir la circulación de fuerzas navales británicas y estadounidenses por el Canal de Suez, obligando a las mismas a buscar vías alternativas.

En cuanto a los bandos en pugna, del lado de Al Assad están las FFAA que aún le responden; las cuales se vieron mermadas por las deserciones. A las ellas hay que sumarle los contingentes aportados de Hizb Allah y el Shabiha , por mencionar a los más relevantes.
Respecto de la oposición al gobierno de Al Assad, desde noviembre de 2012 el conjunto de organizaciones que la integran es nucleado en la Coalición Nacional Siria, la cual concentra a la práctica totalidad de los grupos opositores del país. En ella se encuentran el Ejército Libre de Siria, el Consejo Nacional Sirio y el Consejo Nacional Kurdo como los principales grupos que, desde su accionar político y militar, se oponen al gobierno de Bashar Al Assad.
A modo de conclusión, me parece que la llegada y consolidación de una paz sólida y duradera en la convulsionada región debería originarse en el compromiso colectivo de las naciones de la zona o que poseen intereses en ella. Aquí como en otros lados, la comunidad internacional debería mostrar más compromiso con la población local, que nuevamente ha sido el sector más afectado por la violencia imperante. Les queda a los gobernantes el compromiso de trabajar mancomunadamente para lograr que esto suceda.

1 Hizb: Partido. Allah: Dios, Partido de Dios. Agrupación islámica chiíta cuyo accionar discurre principalmente en Líbano, aunque cuenta con apoyo de Irán.
2 Grupo paramilitar leal al Presidente sirio.

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