Alpargatas sí, y netbook también

Por Oscar Virginillo*

Inclusión y democratización durante 10 años de política educativa nacional

Revirtiendo la debacle económica y política con que iniciamos el siglo XXI, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina definieron un conjunto de políticas destinadas a recuperar la centralidad del Estado y a “recolocar a la política” en el horizonte de las acciones estatales.

El panorama al inicio de la gestión era desolador. Los resultados del terremoto neoliberal-menemista habían sido dramáticos para la escuela pública: brutal fragmentación del sistema educativo, ampliación en la brecha de la desigualdad, deterioro inédito de las instituciones escolares y de las condiciones laborales docentes, entre tantos otros retrocesos. Desde 2003 se registran, en cambio, nuevas políticas con un rumbo diferente.

Otra educación para ampliar la ciudadanía

Al contrario de lo ocurrido en la década del 90, donde se priorizó la economía sobre otras áreas, hoy avanzamos hacia una repolitización de las políticas públicas, colocando las problemáticas derivadas de las desigualdades sociales como cuestión de Estado. Se recuperó el rol del Estado en materia de derechos y garantías ciudadanas y se revitalizó el espacio público agredido por tantos años de neoliberalismo y neoconservadurismo.

Esto se observa en los discursos sobre la educación, que retoman un lugar que había quedado vacío en la década anterior: se empezó a pensar en el sentido del sistema educativo, pero no desde lo técnico, sino desde el reconocimiento de su naturaleza política. Se desplazó así la impronta técnica como pretensión de eficacia y la despolitización como garantía de eficiencia, que sustentaban las políticas anteriores.
También, a diferencia de la década del noventa, la nueva agenda de políticas educativas se construye sobre un amplio consenso social que vuelve a depositar sobre la educación expectativas de reparación material y simbólica de las desigualdades sociales.

Desde esa perspectiva se construyó la Ley Nacional de Educación -que sepultó la nefasta Ley Federal-, se amplió la cobertura en todos los niveles del sistema, se aumentó el tramo de edad con escolarización obligatoria, se aumentó el presupuesto educativo, se reconstituyó el sistema de formación docente, se impulsó el acceso masivo de alumnos, docentes y escuelas a las TIC, se avanzó en la formulación de currículums construidos democráticamente y con nuevos sentidos: pueblos originarios, jóvenes, educación sexual integral, memoria e identidad, entre otros.

Los números hablan por sí mismos

Algunos datos significativos*:
. En el año 2003, el PBI destinado a educación era del 3,64%; en el 2011 se superó la meta presupuestaria fi jada por la LFE llegando al  6,47%.
. Se han construido 1880 escuelas nuevas y se han concretado obras de refacción, ampliación
y reparación en otras 5914.
. Reducción en la tasa de analfabetismo que, del 2,6% en el año 2001 disminuye al 1,9% en 2010.
. Expansión de la sala de 4 años: pasamos del 48% de acceso en 2001 al 70% en 2010. En sala de cinco la cobertura es del 91,1 % (2010).
. El nivel inicial aumentó en su conjunto un 17,2% la tasa de escolarización, entre el 2001 y el 2010. Dato significativo si tenemos en      cuenta que en el mismo período decreció la población infantil entre los 3 a 5 años.
. El acceso al nivel primario es casi universal, la cobertura es del 99,0 % en niños y niñas de 6 a 11 años y plantea nuevos desafíos, entre    ellos, mejorar tasas de escolarización en jurisdicciones que están debajo del promedio nacional.
. El nivel secundario presenta logros en el crecimiento de la matrícula a partir de la Ley de Educación Nacional de un 8% en relación al  año 2001. El 89% de los jóvenes de 12 a 17 años se encuentra en la escuela y un 82,2% en el nivel secundario.
. La matrícula en la educación técnica pasó del 324.437 a 628.248 estudiantes entre los años 2003-2010. El incremento se explica por la  existencia de más escuelas técnicas (se crearon 274 escuelas técnicas del año 2003 al 2010), las mejoras de las condiciones materiales de  las ya existentes y las transformaciones del modelo socio-productivo del país.
. La población con la educación obligatoria completa ha crecido en los últimos 10 años con una tasa del 40%, pasando de 8.641.458  habitantes a 12.159.506 habitantes con el nivel secundario completo.
. El Programa Conectar igualdad distribuyó ya 3.000.000 de netbooks en las escuelas, constituyéndose en el más ambicioso plan en toda    América Latina de Inclusión digital educativa.

Las acciones inclusivas van más allá del sistema educativo formal:

. Asignación Universal por Hijo, que impulsó la vuelta a la escuela de miles de niños y jóvenes.
. Programa Nacional de Alfabetización: desde 2004, se pusieron en marcha 23.000 centros de alfabetización donde 170.000 personas    aprendieron a leer y escribir con el apoyo de 14.000 alfabetizadores.
. Repatriación de 700 científicos a través del programa R@ICES.
. Ley de Educación Sexual Integral
. TV Digital abierta, pública y gratuita
. Creación de los canales educativos y culturales Encuentro, Paka Paka, e INCAA TV

Los desafíos pendientes

Sin embargo, junto a estas importantes mejoras, no podemos dejar de reconocer que todavía hay una deuda interna con amplios sectores sociales excluidos. Hay que profundizar las acciones para alcanzar una efectiva inclusión, permanencia y finalización de los estudios obligatorios de los sectores sociales más vulnerables, complementadas con otras acciones destinadas al mejoramiento en los resultados de los aprendizajes.

Mencionemos también la deuda con los salarios docentes que, si bien han tenido alguna mejora en los últimos años, siguen siendo insuficientes, situación agravada por las importantes disparidades entre las provincias.

Es imprescindible crear una pedagogía emancipadora, coherente con la sociedad más justa e igualitaria que queremos construir, promoviendo ciudadanos formados para una democracia protagónica y participativa, ya que el proyecto nacional, popular y democrático supone un modelo de sociedad, de ciudadano y de trabajador antagónico al neoliberal.

Además es necesario superar la resistencia al cambio de los gobiernos provinciales, que se siguen manejando con criterios conservadores, economicistas y neoliberales. Es preciso, por tanto, repensar el gobierno del Sistema Educativo Nacional, superando la fragmentación que –bajo la coartada de un federalismo mal entendido– impide la construcción de una política pública que debe ser nacional, construida con las provincias en diálogo con el Ministerio Nacional, pero también con activa participación de las comunidades territoriales, los docentes y los estudiantes.

Transitamos una etapa de enormes cambios, que sólo la perspectiva histórica permitirá dimensionar en toda su magnitud. Pero para que sea perdurable requiere ser asumida por el conjunto del pueblo, haciéndose cargo de construir una escuela que sea capaz de imaginar otro orden democrático, socialmente justo, solidario, liberador y digno para la condición humana.

*Profesor en Ciencias de la Educación

* “Plan Nacional de educación obligatoria y formación docente” – Ministerio de Educación de la Nación. C.F.E. – C.A.B.A. Diciembre 2012..

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