Acuerdo entre el gobierno, los empresarios y la CGT

Durante la mañana de ayer se llevó a cabo la Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo. El encuentro tripartito convocó al gobierno, los empresarios y la CGT, y fue presentada, por el poder ejecutivo, como una instancia clave para frenar las tentativas de paro nacional.

Tras la reunión, que duró alrededor de tres horas y tuvo ausencias importantes como la de Pablo Moyano, se realizó una conferencia de prensa en la que se presentó el acuerdo. El anuncio, expuesto por los ministros Cabrera, Peña, Prat Gay, Quintana y Triaca, sostiene un pacto entre las partes al pago de un bono de fin de año con un piso de $2000. No obstante, al ser consultado por la obligatoriedad del mismo, Marcos Peña afirmó que “el documento es una declaración política, no es un decreto o una orden oficial: pero sí manifiesta el acuerdo de todos los que fueron hoy a este espacio de diálogo”. En este sentido, las palabras del presidente de la CAME, Osvaldo Cornide, quien sostuvo que “no vamos a pagar, es un absurdo total”, son algo más que un preaviso a lo que se viene. Incluso, al interior de la CGT, la crisis se expresa en algo más que ausencias al encuentro.

Si bien los empleados públicos no tuvieron representación, durante la tarde de ayer y la mañana de hoy, circuló la versión de que el bono para el sector nacional está al caer. Sin embargo, para el caso de los estatales provinciales no existe confirmación alguna ya que el gobierno de Macri sigue blandiendo la carta de que no se va a entrometer en las administraciones provinciales. Por esto mismo, las palabras del gobernador Gutiérrez de la semana pasada en las que planteó la imposibilidad de pagar el plus son una muestra de que el cierre del año va a mantener los mismos niveles de conflictividad que los meses anteriores.

La jornada de ayer, en la que el paro quedó como algo del pasado, dio cuenta de un nuevo triunfo político del gobierno de Cambiemos, en clara alianza con el sector empresarial y lo peor de la burocracia cegetista. A los primeros, les permitió licuar salarios con la devaluación y la inflación a lo largo del año, cerrando el ciclo con un bono muy alejado del bolsillo de los trabajadores y cediéndoles la no obligatoriedad del pago. A los segundos, la entrega de 30 mil millones de pesos correspondientes a las obras sociales sindicales parece un premio demasiado barato y, a la vez, excesivo, para una dirigencia que no se encuentra a la altura del proceso recesivo por propio desinterés. Para colmo, mientras algunos referentes de la central salieron, tras el encuentro, a solicitar la suspensión de los despidos, referentes del ejecutivo aclararon que no está en agenda volver a discutir el reclamo.

 

Por Emilio Cortese

corteseemilio@manoamanonoticias.com.ar

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