“Hay Morena morenita mía”… sigue el ejemplo de mi alazán.

Por Víctor Klyma.

La bisagra internacional encuentra el desafío planteado en manos de Andrés Manuel López Obrador a un validado interlocutor de las demandas  de sus cuates. AMLO fue respaldado por más del 53% de la población; la única excepción al gran desempeño del electo presidente ha sido el estado de Guanajuato.

México se encuentra comprometido con agentes externos pero aún más con su población,  ésta deuda social presentada desde varios frentes podría ser cancelada con potentes resultados electorales primero y muñeca política después.

Quien  supo recorrer su territorio nacional asiduamente durante toda la campaña, oír las demandas del México profundo y también del DF, más conectado este último a la lógica financiera internacional y, al campesino e industrial el primero, ha permitido cosechar un contundente triunfo a AMLO respaldado por más del 53% de la población; la única excepción al gran desempeño del electo presidente ha sido el estado de Guanajuato.

Inmigrantes detenidos en la frontera sur de EE.UU.

La traducción política económica hacia los grandes bloques comerciales a los que pertenece la segunda economía de Latinoamérica, sólo superada por Brasil (el próximo en el calendario electoral)  quien dirimirá el rumbo ideológico definitivo del hemisferio sur ubicado entre sus correspondientes océanos Atlántico como Pacífico además del mar Caribe, agitan las aguas del ya movido escenario internacional enmarcado en la guerra comercial entre los dos grandes hegemones del siglo XXI, China y EUA.

Aquel espacio continental de poder mercantil donde México comprometido en 8 de cada 10 productos exportados por año a su vecino del norte,  junto a Canadá con el cual el intercambio representa no más del 6% sumando exportaciones e importaciones, atraviesa un duro proceso de negociación, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pulsea mediante el acero y el aluminio, una reforma estructural del “conglomerado”. A esta compulsa iniciada desde la actual administración de la Casa Blanca y afrontada por el secretario de comercio Wilbur Ross, hombre de estrecha confianza de Trump, sumémosle la participación a los descendientes de Emiliano Zapata en otro bloque de importancia geopolítica, aunque más alejado de su territorio natural. La AELC (Acuerdo Europeo de Libre Comercio) que surge como una necesidad exclusivamente de la Commonwealth británica allá por los ´60s a fin de contener por fuera a la emergente constitución de la CEE (Comunidad Económica Europea léase hoy UE – Unión Europea) suscribe a los mexicanos en el año 2001 a incluirse en el tratado.

Vale tener presente que un mes atrás Japón y México reafirmaron el compromiso de libre comercio y apertura de mercados, y cabe destacar que la economía nipona es la cuarta socia comercial de México a nivel mundial y la principal inversionista de Asia y el Pacífico.

La bisagra internacional encuentra el desafío planteado en manos de Andrés Manuel López Obrador a un validado interlocutor de las demandas  de sus cuates, para esto en el plano económico la conformación del equipo de gobierno e AMLO ha dado algunas señales claras tanto a los mercados como a sus connacionales.

La participación de residentes ha llegado al casi 51 % del padrón total; por el exterior 65 % de los ciudadanos sufragantes respaldaron al ganador, un dato a tener en cuenta si los conflictos referentes a la emigración han estado al norte del río Bravo y en otras latitudes del globo como el lastre de la hipocresía para los países centrales en el nuevo orden.

Enunciaba a la posteridad Getulio D. Vargas (4 veces presidente de Brasil y contemporáneo del mexicano Lázaro Cárdenas) al comienzo de su última carta: “Más de una vez las fuerzas y los intereses contra el pueblo se coordinaron y se desencadenaron sobre mí (…) “.

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