Ejercicios militares en Malvinas

Esta semana el Reino Unido anunció que los días 19 y 26 de octubre realizarán ejercicios militares en las Malvinas y desde Cancillería salieron a repudiar el accionar.

Sí, la misma cancillería que hace poco tiempo atrás, comandada por Susana Malcorra, se vanagloriaba de llegar a un memorando de cooperación con este país que habilita la explotación conjunta de hidrocarburos y suma un segundo vuelo hacia las islas desde el continente con escala en Rio Gallegos.

Un acuerdo que, recordémoslo, viola la Constitución Nacional ya que en cierto modo reconoce la soberanía inglesa sobre el archipiélago a cambio de ínfimas concesiones.

Ahora, los ejercicios militares por parte del Reino Unido solo demuestran que no les interesa en lo más mínimo debatir la soberanía por más acuerdo entreguista que se haya firmado por parte del gobierno de Cambiemos. Es una provocación y también una muestra de fuerza.

Es que, sin duda, lo único que mantiene al Reino Unido en las islas es su poderío armamentístico, su carácter de potencia y de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto. En tanto, los argumentos jurídicos e históricos son nuestros, pero no son suficientes en un mundo que corre detrás de los intereses de las potencias centrales. No de la periferia.

Ni siquiera el derecho a la autodeterminación esgrimido por los ingleses como argumento para mantener el archipiélago en su poderío resiste ni un mínimo análisis. De los 3.000 habitantes que residen en las islas, según el censo británico del 2013, sólo el 46% son isleños, el resto son británicos. Es un pueblo no autóctono implantado producto de la colonización iniciada el 2 de enero de 1833 y que barrió con el asentamiento argentino que allí se encontraba.

El derecho de autodeterminación también es utilizado de forma dual según los intereses del Reino Unido. Tenemos como caso lo ocurrido entre 1965 y 1973 con el pueblo chagosiano, nativos de la isla Diego García situada en el océano índico donde desterraron a dicha población para que los Estados Unidos puedan establecer un base militar. En este caso no hubo ningún derecho de autodeterminación y estos habitantes expulsados demandaron al Estado británico.

Los motivos concretos por los cuales el Reino Unido se niega a debatir la soberanía son la posición estratégica de las islas Malvinas, en cuanto a la proyección a la Antártida que las islas permiten, como también controlar los recursos ictícolas e hidrocarburíferos. De hecho, para defender estos recursos es que está instalada la base de la OTAN y en donde hay un similar número de militares en proporción a los habitantes.

También vale recordar que son unas 200.000 libras por habitante lo que le cuesta al Reino Unido mantener el archipiélago malvinense. Un punto que es cuestionado por personajes como Jeremy Corbyn el líder del Partido Laborista quien se ve proclive a entablar un diálogo entre ambos países para resolver el diferendo.

En conclusión, los ejercicios militares que en poco tiempo se practicarán en las islas no son más que una muestra de poderío por parte del gobierno conservador de Teresa May y que puede ser interpretado también como estrategia para desviar la atención de sus propios problemas internos.

 

Por Valentín Steimbreger

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