Vaca Muerta y Chihuido entre Macri y Putin

El proyecto multipropósito Chihuido I reflotó durante el encuentro que el presidente Mauricio Macri mantuvo con su par ruso, Vladimir Putin, con quien además analizó la posibilidad de celebrar acuerdos entre las empresas YPF y Gazprom para operar en la formación Vaca Muerta.

El encuentro bilateral formó parte del programa de reuniones desarrolladas en el marco de la cumbre del G20 en Hangzhou, China que culminó esta semana. Macri ratificó la posición argentina de reducir el costo financiero de la obra cuyo contrato, de acuerdo con el dictamen de los equipos técnicos, quedará listo para firmarse en octubre próximo.

El financiamiento de la represa es de 6,5 por ciento y el actual gobierno pretende llevar esa tasa a 4 por ciento con el argumento de que el país salió de la cesación de pagos al saldar la deuda con los fondos buitres. Ese objetivo modifica las negociaciones realizadas hace cuatro meses, cuando la cancillera Susana Malcorra y el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay, en San Petersburgo, impulsaban una baja de medio punto en la tasa de interés, es decir, del 6,5 al 6 por ciento.

Putin, según lo informado oficialmente por el gobierno, consideró que la Argentina “es un socio relevante” de Rusia y consideró el avance de los acuerdos entre las petroleras de los dos países. En el caso Chihuido, el Banco de Desarrollo ruso -Vnesheconombank- aportará el 95 por ciento del monto total del proyecto, calculado en más de 2.600 millones de dólares.

La obra fue adjudicada, mediante licitación pública, al consorcio liderado por Helport.

En cuanto a la formación Vaca Muerta, el avance de las conversaciones entre YPF y Gazprom ocurre cuando la empresa petrolera nacional logró una reducción de casi el 40 por ciento en los costos de perforación de un pozo horizontal en Loma Campana. De acuerdo con el portal El Inversor Online, en julio de este año la colocación de un pozo de shale oil con una rama horizontal con 18 fracturas le costó a YPF 9,9 millones de dólares con una demora media de 25,5 días para cada pozo, lo cual significa un descenso respecto de los valores de 2014, cuando la empresa gastaba 16,6 millones de dólares y tardaba 41 días para colocar un pozo horizontal de entre 10 y 12 fracturas.

La represa Chihuido I generará 637 megavatios de potencia –casi la mitad de la de El Chocón, que tiene 1.200 megavatios- y aportará 1.750 gigavatios hora de energía media anual al sistema interconectado nacional. La obra generará en el pico de su construcción unos 2.500 puestos de empleo. La represa se emplazará en el centro de la provincia, a 90 kilómetros de Zapala, generará un espejo de agua de aproximadamente 18 mil hectáreas, lo que representa un tercio de la superficie del lago Nahuel Huapi. Una vez que esté concluido el dique, el agua cubrirá a la comunidad de Quili Malal y a los parajes rurales Agrio del Medio, Bajada del Puente y Villa del Agrio, cuyos habitantes –alrededor de 300 pobladores- serán reubicados en nuevos asentamientos urbanos.

El objetivo fundamental de esta represa, junto con su par Chihuido II -de menor capacidad y complementaria de la primera- es contener la crecida máxima probable del río Neuquén, que amenaza las poblaciones aguas abajo, en un arco que va desde San Patricio del Chañar hasta Cipolletti e incluye en el medio a Centenario y Neuquén. En el invierno de 2007, la crecida superó los 10 mil metros cúbicos por segundo y hubo que desviar el curso fluvial por el lago Mari Menuco, ya que ni Planicie Banderita ni el Dique Ballester estaban en condiciones de contener caudal del río.

El proyecto fue originalmente ideado por Agua y Energía para contener las crecidas probables de ese curso fluvial, y la provincia del Neuquén lo amplió con la inclusión de un ambicioso “aprovechamiento multipropósito” consistente en sistematizar bajo riego una amplia zona del territorio neuquino, lo cual permitirá realizar desarrollos agroindustriales y turísticos.

La obra tuvo al menos dos anuncios casi definitivos desde 2008 y se trabó justamente en el momento de la financiación. En principio, se buscaba que el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil financiara a los privados que se harían cargo de la construcción y operación de la represa, y luego se interesó al gobierno de Vladimir Putin cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner estableció una alianza estratégica con los rusos.

Las condiciones de la convocatoria a las empresas privadas -riesgo empresario, el capital se pagaría con energía, la obra quedaría propiedad de la provincia al cabo de la concesión, fijada en 25 años- no despertaron mayores intereses, sobre todo luego de la crisis internacional de 2008. Luego hubo una nueva ronda licitatoria que adjudicó el proyecto al grupo liderado por Helport, una compañía del grupo de Eduardo Eurnekian, en unión transitoria de empresas con Panedile, Isolux, Chediack, Eleprint e Hidroeléctrica Ameghino.

 

Por Gerardo Burton

gerardoburton@manoamanonoticias.com.ar

 

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