365 días que conmovieron a un país

Sobre el año de la “Revolución de la Alegría”

A un año de la asunción al gobierno de la fuerza “Cambiemos” en nuestro país, un año del comienzo de la llamada “Revolución de la Alegría”, tiempo suficiente para pensar lo trágico sumido en el desierto de lo real.

Ya no hay herencias recibidas, solo políticas que se implementaron para lograr la recomposición de la ganancia de los sectores concentrados en contra de las clases subalternas de nuestra patria, no la mano limpia e invisible del mercado, exceptuando quizás que por mano entendamos la política como de clase que orienta las decisiones de un país, sino el asalto de las instituciones del Estado por parte de los verdaderos dueños del país, y en algunos casos, “los verdaderos dueños de los países”.

Ya no hay más republicanismo limpio de Buenos Aires contra el “populismo”, sin nunca definir que era el mismo, pero naturalizado en el lenguaje como cualquier palabra, que abría las puertas de las esperanzas de aquellos derrotados de la historia, discurso basado en la imagen del “carnaval”, como época donde por determinado tiempo se cambiaban los roles pero siempre había una fecha donde lo real retornaba a los sujetos a sus lugares, de ahí las frases, “fantasía de poder comprarse un auto”… hoy la derecha, desde el gobierno impulsa ese retorno a lo atroz a una imagen de una sociedad, donde se naturaliza la existencia de la desigualdad.

Un año de integrarnos al mundo, nuevamente como depósito de las mercancías que abundan en los países desarrollados, para poder constituir el llamado “efecto riqueza” en determinados sectores de nuestra sociedad, mientras el “efecto pobreza” arrasa el franco devenir de los humildes.

La barbarie de las clases dominantes, en su forma de revancha contra la posibilidad de los humildes, “sinceramientos” de los lenguajes, de las persecuciones políticas, de la destrucción del tejido social de nuestra sociedad, ya la historia no vuelve en su forma de farsa, su retorno se realiza en tono de tragedia.

Pero también es el año del retorno de las luchas populares, del pueblo con su rostro orgulloso peleando por los derechos ganados, de derrotas pero nuevamente levantando sus cuerpos para decir nosotros estamos aquí… el hecho maldito del país neoliberal.

 

Por Diego Burd

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